viernes, 21 de marzo de 2008

Toca el botón

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Un comentario de Tony en el post Las guaguas me dió pie al post de hoy. Y es que ya les había comentado antes lo difícil que resulta a veces entender el desarrollo...

[Guagua: autobús, colectivo, bus, ómnibus, camión, entre otros nombres.]

Con las guaguas me pasó algo gracioso. Yo suponía que las de Alemania "funcionaban" parecidas a las cubanas pero no me atrevía a montarme en una por el miedo a quedarme perdida con el idioma, recién llegada a este país. Ya me habían comentado que existían varios tipos de tickets y que debía pedirle al chofer, al subir a la guagua, el que yo necesitara.

Así hice cuando caminar la distancia requerida sobrepasó mis ínfulas de descubridora de ciudades: vencí el pánico horrendo a preguntar en un idioma que estaba comenzando a aprender y me subí a una guagua. "Yo voy hasta la calle tal", dije. Y ahí vino una pregunta que por supuesto no entendí. Estiré la palma de la mano enseñando tres Marcos (el Euro aun no existía). El chofer los cogió, hizo imprimir un ticket y me lo dió, con vuelto incluido.

Donde yo suponía que quedaba el lugar de mi destino debía haber una parada. La guagua se acerca... sí, ya veo la parada a lo lejos... ya llegamos... es aquí mismo... era ahí... ¡la guagua siguió!... ¡el tipo se llevó la parada!... ¡chofer, pare!... ¡paaaaare! Eso hizo, en la próxima parada, cuatro cuadras más lejos.

Años más tarde me río de mí misma, de los apuros que una pasa en países desconocidos que nos llevan más de 500 años de ventaja. Te termino el cuento corto: si quieres bajarte en una parada en específico, toca el botón. La guagua está llena de ellos. Si no le avisas al chofer, éste no tiene por qué detener el ómnibus en una parada donde no haya nadie esperando para montarse ni nadie deseoso por bajar.

Respecto a los tickets: hay decenas de ellos, cada uno con su precio, validez y requerimientos. No es lo mismo comprar uno para viajar hasta 6 paradas como máximo que uno válido por dos horas, o de escolar, o del día, o de la semana. Y no siempre hay que comprarlo en la guagua: se puede comprar antes en los estanquillos de las estaciones de trenes y metros o en las máquinas automáticas que hay en todas ellas. Por cierto, de un tiempo hacia acá, al menos en Berlín, tienes que enseñarle al chofer el ticket cuando te montas en la guagua por la puerta de alante (a veces puedes subir por cualquier otra puerta) y debes tenerlo a mano por si sube algún inspector de forma sorpresiva para controlar que no haya personas que viajen "negro" (o sin haber pagado lo que deben).


Las fotos las hice ayer a las 6 de la tarde cuando salí del trabajo. ¡Una cooooola que tuve que hacer para poder montar! ¡Y la guagua iba lleníiiiisima!, ¿no lo ven en las fotos? Antes de bajar, por supuesto que avisé al chofer tocando el botón amarillo y verde. Noten cómo, cerca de la puerta, hay botones al alcance de los niños y de los impedidos físicos que montan en sillones de ruedas (algo que es perfectamente posible encontrar en una guagua, como los coches de bebés).

[Unas horas después:]

Como propuesta del Colorao en uno de sus comentarios, contémonos las novatadas que pagamos cuando salimos del país donde vivimos (cualquiera que sea) y llegamos a otro que nos pone de cabeza el mundo y nos sonroja la cara, por la inexperiencia, y a veces el bolsillo...

¡Te invito a que nos cuentes tus novatadas comentando en este post!
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jueves, 20 de marzo de 2008

La máscara de hierro desde el Almendrón

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Mi papá me cuenta que los camellos lentamente pasan a mejor vida mientras son sustituidos por otros personajes "modernos", sobre los cuales escribe la crónica La máscara de hierro en el blog que edito para él, A empujar el almendrón.
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Rumor de Cuba

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Uno cortico:

Rumor de Cuba es un blog nuevo, recién nacido, que no los va a defraudar si les gusta "el chisme" :-)

Los Rumorosos blogueros nos tendrán al tanto de las bolas de lo que se dice, de lo que no se dice y hasta de lo que se sueña en Cuba.
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Déjame que te cuente ...

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Déjame que te cuente ... (Jorge Bucay)


Muy interesante la selección de cuentos del libro de Bucay, psicólogo argentino que ha escrito exitosos libros de autoayuda. La novela Déjame que te cuente ... trata de un paciente que busca apoyo terapéutico con un psicólogo. Este último siempre tiene un cuento que contarle para ayudarlo a enfrentar y a solucionar los conflictos generacionales, de pareja, de trabajo, entre otros.

Por cierto, Bucay diferencia a los escritores "de raza" de los demás que, como él, publican libros de autoreflexión y ayuda en la vida:

Sí creo que hay una jerarquía entre lo que significa la novela de un artista, de un hombre o una mujer que tenga la gran literatura, y la novela de alguien como yo, que no soy un gran escritor, ni siquiera, quizá, un escritor, sino alguien que escribió una novela.

Interesante, ¿verdad?

[Este post lo reproduciré en el blog El libro itinerante]
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miércoles, 19 de marzo de 2008

Comida italiana

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¡Cómo me gustan los italianos! Quiero decir, los menúes italianos ;) Los spaguettis, por ejemplo, los hacemos a cada rato. A la niña le encantan.

Primero sofríe un diente de ajo, previamente machacado, en aceite de oliva. Después agrégale una cebolla chiquita picada en pedazos y un tomate maduro en trocitos. Al rato, agrégale puré de tomate, "bastante" diría mi esposo, y deja que se cocine un poco, revolviendo de vez en cuando para que no se te pegue el sofrito en la sartén. Un poquito de orégano y albahaca le dan un toque especial. A gusto puedes echar unos trocitos de bacon frito. Que no se te olviden la sal y el queso rallado.

Hmmmm... ¡¡¡para chuparse los dedos!!! ¡Que te aproveche!
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