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martes, 3 de enero de 2012

A 53 años LUZ de Alemania...

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Garrincha sobre la "prensa" cubana.

A poco de llegar a este país le decía a una amiga: "Viviendo aquí me mal acostumbro: cuando regrese a Cuba, y mientras más tiempo transcurra, todo me va a parecer un desastre". Así ha sido, no me equivoqué ni una micra. Y no hay semana que pase que no lo confirme, especialmente por estos días.

Se trata de lo siguiente: el Presidente alemán, Christian Wulff, está a punto de perder el puesto por la polvareda que ha levantado nada menos que una aparentemente insignificante "favorecida" condición crediticia del BW-Bank a la hora de comprarse una casa. La prensa se enteró del Affäre, anduvo averiguando e hizo que El Presi hiciera declaraciones al respecto... para echarse más tierra encima.

Resulta que, en sus escasas informaciones sobre el asunto, Wulff hizo hincapié en poner todas las cartas sobre la mesa, como debe hacerse en una sociedad donde la prensa libre y la verdad sobre la información que se transmite son parte de la médula de la sociedad. Y ha metido la pata, pues los periodistas a los que pisó el zapato no se han quedado con la boca calladita una vez oyeron eso. Se han enfurecido y con razón: Cuando se pensaba que las aguas cogían su nivel, publicaron nuevos artículos denunciando las llamadas de Wulff intentando evitar que se diera a conocer la más mínima frase sobre el tema, así como la amenaza de la guerra que les caería encima y las graves consecuencias que tendrían (los periodistas) si se salían con la suya. Le salió a él el tiro por la culata...

La Sociedad de Periodistas de Alemania habla de un enorme irrespeto a la libertad de prensa y de opinión, de que nunca un presidente había amenazado así, masivamente, a periodistas para impedir que hicieran su trabajo. Los de la oposición (Wulff es de la Unión Demócrata-Cristiana, también Partido de Angela Merkel, la Primera Ministra) le tiran leña al fuego y piden cuentas. Voces de Los Liberales, partido en coalición, piden que abandone el cargo. Y los de la propia retaguardia cada vez están más inseguros y se preguntan qué puede ser peor, si que siga y no dimita o que lo haga finalmente.

Wulff está cada vez más solo, se le ha puesto fea la fiesta, y yo no dejo de asombrarme con lo que ya debiera parecerme normalidad. Y es que todo lo contrario sucede en Cuba: ni hay libertad de opinión ni mucho menos de prensa, tampoco periodistas que cambien la sumisión de su pluma por la crítica valiente: lo que dicte y apruebe el Partido Comunista, único permitido en Cuba, es lo que puede ser publicado y jamás una letra en contra sobre quienes desgobiernan la isla.

Lo dicho: mientras más me "alemanizo" y asumo como lógicos, necesarios y justos los reclamos y derechos de los periodistas teutones, más me dan asco los que mueven los hilos de sus similares cubiches y reconozco, con cierto pesar, que Cuba está por lo menos a 53 años LUZ de Alemania...
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martes, 29 de noviembre de 2011

¿Revolution? ¡Pa' su escopeta!

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Revolution, "aparato" en Mercado Navideño, Berlín.

Este fin de semana que pasó fuimos con los niños al Mercado Navideño de Alexander Platz, en el corazón del "nuevo centro" de Berlín. Todos los años inauguran muchísimos por toda la ciudad, por toda Alemania, siempre un mes antes de Navidad. Este año comenzaron el 21 de noviembre. El 25 de diciembre ya estarán completamente desmontados: no duran ni 5 semanas. Hace tres años, en el 2008, andábamos por los de Colonia. El de la Catedral de Colonia lo visitan unos 5 millones de personas cada año.

A mí me encantan los Mercados Navideños. Tradiciones así no existen en Cuba. El ambiente es festivo y se pasa muy bien. Incluso el frío, eterno asistente todos los años, se olvida un poco cuando se camina entre la gente, cuando se puede caminar, claro, porque siempre están repletos. Artesanos venden sus creaciones, gastronómicos sus especialidades y músicos su talento. Y las atracciones para grandes y chicos no faltan. Los "aparatos", como les llamamos en Cuba.

Pues este año me topé con un "aparato" al que no dudé en hacerle una foto. Porque igual se la hice en el 2009 pero había olvidado dónde la guardé aquella vez. El aparato lleva por nombre Revolution.

El eje que ven a la izquierda en la foto, hace de péndulo principal. Ese péndulo sostiene un banco en el que pueden sentarse a la vez unas 15 personas. El péndulo comienza a moverse, unos pocos grados primero, luego 45, 90, 180, y la velocidad máxima la alcanza a los 360 grados. La gente hace cola, compra tickets, se sube al banco, comienza a balancearse, a gritar, a rugir, a llorar histéricamente en el "aparato" Revolution.

Muchos no saben, sin embargo, que Revolution se quedó trabado en el 2010. De pronto las extremidades del "aparato" hicieron lo que les dio la gana y dejaron a la gente de cabeza, hasta que pudieron sacarlos de allí algunas horas después. ¡Con el frío que hubo el invierno pasado!

Creo que nunca leen la advertencia escrita en los escalones antes de subir (ver foto). Ni tampoco la advertencia tropical del "aparato" Revolution mayor, el que no funciona hace más de medio siglo.

Yo nunca fui de montarme en norias ni montañas rusas ni brazos rotatorios para perder la cabeza y lanzar gritos de horror, pero por mucho que sean de seguros los "aparatos" actuales, si me preguntan, ni a mata'o me monto en uno de esos, págenme lo que me paguen.

¿Revolution? ¡Pa' su escopeta!
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sábado, 23 de abril de 2011

¿Quiénes tienen los huevos más grandes?

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En el mes de abril, sin discusión alguna, quienes tienen los huevos más grandes son los berlineses. Yo hasta los toqué.

Se trata de unos gigantes huevos de Pascua (¡eh! ¡pero qué se pensaban!) que reposan en unos fantásticos nidos o que cuelgan del techo del centro comercial berlinés Potsdamer Platz-Arkaden. Pude hacerles fotos hace sólo unas horas.

Cada huevo mide 2,50 metros de alto. Están decorados y pintados a mano por el artista Knut Weise. Y no es la primera vez que se exponen en las Arkaden: Por estas fechas de Semana Santa se ha vuelto ya una tradición encontrarlos en el corazón de la postmodernidad de Berlín. El tema este año es "Hechizo y embriaguez de colores".

Aquí tienen los huevos gigantes, 15 en total, 5 de ellos colgando:


Pintar huevos en Semana Santa es una tradición muy antigua en Alemania y Europa. Los chiquillos míos llevaron algunos para el Kindergarten esta semana y regresaron emocionados con sus pequeñas obras de arte.

Los huevos de Pascua también se esconden. Al respecto puede leerse lo siguiente en Wikipedia:

La costumbre de esconder huevos pintados en los jardines de las casas, para la alegría y regocijo de los niños que los encuentran, se sigue manteniendo en muchos países. Simboliza la persecución de Jesús por parte de Herodes y los engaños puestos por Dios para evitar ser encontrados.

Los nuestros, de chocolate, los tenemos escondidos pero en el estante de la cocina. Esta noche será que cambien de escondite. Me imagino desde ya la cara de mis chiquillos cuando los encuentren mañana domingo temprano...

Y ustedes, ya lo saben: son los berlineses los que tienen los huevos más grandes, por lo menos entre el 2 y el 25 de abril del 2011...
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sábado, 16 de octubre de 2010

¿Cuánto pagas tú por un almuerzo?

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Mientras almorzaba esta semana en mi trabajo recordé un par de veces lo que almorzaba yo en Cuba cuando trabajaba allá. No hay comparación posibe, ya lo sé, ni en lo que se come, ni en cómo se prepara, ni en las cantidades que sirven, ni en los precios de los platos. Pero a más de 10 años de vivir fuera de mi país de origen no puedo evitar seguir comparando mucho de lo que me rodea.

Las costumbres alimentarias, los gustos y los sabores que una es capaz de recordar aún pasados los años no son fáciles de desarraigar, ni queriéndolo. Lo de quererlo a veces tiene que ver con la necesaria adaptación a las costumbres germanas. Si insistiera en menúes como el que ven en la foto, que es como cocinamos en casa, con ingredientes tropicales comprados sin dificultad a miles de kilómetros de su producción y preparados luego "a lo latino", me moriría de hambre en Alemania: el intento de especialidad culinaria "a la cubana" que me ofrecían hace unos días en el trabajo sólo se parecía a un plato cubano en que tenía algunos frijoles, arroz y un pedazo de carne de puerco. Lo pedí para comprobar si mis actuales coterráneos se acercaban a la isla aunque fuera por la cocina pero, qué va, están aún a años luz de lograrlo.

La pregunta me asaltó enseguida: Cuánto pago yo por una imitación de almuerzo como ésa, mal hecha aunque abundante, y cuál es la relación con mi salario o el de los que me rodean, y cuánto se paga en Cuba, proporcionalmente. Y éstas son mis cuentas:

Un alemán soltero gana al año como promedio 1771 Euro al mes (netto, después de descontar impuestos y pagos de seguridad social y de salud). Dependiendo de donde almuerce, claro, pero tomando como referencia los comedores universitarios, los pequeños restaurantes de comida rápida, las cafeterías que abundan en la ciudad, las cantinas cercanas a los centros laborales y los comedores de los mismos, puede que pague un promedio de menos de 5 Euros por un almuerzo, incluyendo algo de tomar. Supongamos que pague 5 Euros, que, en 24 días laborables al mes, le representan 120 Euros en total. Eso corresponde a menos de un 7% de lo que gana netto, es decir, menos del 7% de los 1771 Euros que percibe al mes.

(Según la conversión actual EUR-USD, los 1771 Euros equivalen a 2475.50 USD y un almuerzo de 5 Euros, a 7 Dólares).

¿Y en Cuba? Ahí sí comenzó a dolerme la cabeza. El salario promedio de un cubano oscila alrededor de los 15 USD al mes. La cifra exacta la desconozco. Los jubilados ganan muy poco, hay quienes incluso ganan menos de 10 USD al mes. Un profesor de una universidad gana más, pero menos que 50 USD al mes, lo que de por sí sería un salariazo en la isla. ¿Y cuánto cuesta un almuerzo? Tranquilamente casi 1 USD, incluido algo de beber. Eso significaría unos 24 USD al mes, por los 24 días laborables. Y eso representa un 160% del salario mensual, si tomamos 15 SD como promedio.

No da la cuenta. No le da la cuenta a las familias cubanas. Y eso que sólo se trata de un almuerzo. Sumen comida, desayuno, ropa, aseo, transporte y lo estrictamente necesario en un día, nada de lujos, nada de paseos, nada de gastos extras. No puede dar la cuenta.

Algo anda muy mal, ¿no? ¿Por qué el gobierno de la isla, siendo incapaz de garantizarle a sus habitantes una vida decorosa, no acaba de reconocer que, en cuestiones de administración interna, por sólo poner un ejemplo de una larga lista, es un mal administrador? (Para responder a esta pregunta, por favor, sáquenme del potaje las constantes culpas a "otros" que no tienen otra primaria finalidad que ocultar a esas familias mal pertrechas la verdadera naturaleza de los problemas internos).

A los malos administradores, señores, hay que botarlos. Porque por lo general no son ellos los que tienen las barrigas vacías, ¿no les parece?

¿Y tú, cuánto pagas por un almuerzo?


[Nota:
Un alemán casado gana 2141 Euros como promedio al mes y, si tiene hijos, aún más. Los hay que ganan mucho menos y los hay que ganan mucho más. También hay diferencias relativas al lugar de residencia y al sexo: las mujeres ganan como promedio menos que los hombres y los que viven en la parte de la antigua RDA, otrora Alemania comunista, ganan menos que sus homólogos de la antigua RFA, Alemania occidental. Las cifras que uso aquí son promedios nacionales, estadísticas que he leído en el artículo ¿Quién gana cuánto en Alemania?, del 2007 pero no muy diferentes de las cifras actuales.]
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miércoles, 11 de noviembre de 2009

Víctimas de dos muros

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Les soy sincera: el post que escribí ayer con motivo de los festejos por los 20 años de la caída del Muro de Berlín, y los festejos mismos, me mantienen en shock un día después. Fueron muchas las emociones porque, como les conté, no hubo minuto en que no pensara en el país de donde provengo, Cuba, esa isla caribeña a tantos kilómetros de distancia pero tan increiblemente cerca...

En el Muro de Berlín se disparó a matar a aquellos que se arriesgaron a cruzarlo para abandonar la antigua RDA. Desde la propia RDA salían los disparos... Muchos no pudieron cumplir su sueño de llegar al otro lado de la barrera física que separó, durante casi tres décadas, a un mismo país, a Alemania. Y yo no quiero pero no puedo evitarlo: pienso en los cientos y cientos de personas que han perdido sus vidas al abandonar Cuba, a como sea, para cumplir también un sueño o, más bien, para dejar atrás una pesadilla.

Las siguientes son fotos que hice a uno de los monumentos a las víctimas del Muro de Berlín. En particular éste está dedicado a las 15 personas del distrito Treptow que murieron en el Muro, como Jörg Hartmann y Lothar Schleusener, de 10 y 13 años de edad respectivamente, muertos a tiros el 14 de marzo de 1966.


Yo deseo que algún día haya un rinconcito, un pedazo de pared, un objeto, lo que sea, donde le pueda poner una flor a los cubanos que han muerto intentando salir del país en los últimos más de 50 años. Una flor para las miles de víctimas que se han ahogado en el mar alejándose del Muro cubano. Ese día recordaré también a las del de Berlín, donde vivo ahora.

Lo siento de veras si es un post triste... pero llevo meses con las fotos en la cámara y creo que es momento de compartirlas, así como algunas ideas de las que jamás imaginé, viviendo en Cuba, pudiera llegar a escribir.

Mi país se me ha ido viniendo abajo, señores, como un castillo de naipes. Desde que leo más sobre él, desde que me voy enterando de cómo fue y de cómo es, desde que escribo en mis posts sobre él. ¡Cuánto no pude saber! ¡Cuánto no se me dijo! ¡Cuánto quiero conocer ahora y cuestionar, opinar, disentir, comprender! ¿Son la distancia y las ataduras que quedan las que condicionan el grado de cercanía de lo tuyo, de lo innato, de lo patrio y la posición al respecto? Ah... yo tuve los ojos vendados... me los vendaron. ¿Con qué derecho?
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martes, 10 de noviembre de 2009

El segundo Muro de Berlín cayó. ¿Y el cubano, cuándo?

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Ayer lunes 9 de noviembre de 2009 fue un día especial para mí. Desde que me levanté quise ser berlinesa a toda costa y celebrar con mis actuales compatriotas los 20 años de la caída del Muro de Berlín. Lo logré... pero no pude dejar de ser habanera, no pude dejar de pensar en Cuba a cada minuto...

Es que Berlín y la Habana tienen tanto en común... O para generalizar mejor: ¡la ex-RDA y Cuba tienen tanto en común! Y si fuera para bien... pero no, todo lo contrario. Desde la forma de trabajar de la Stasi y la Seguridad del Estado (bueno, la segunda se formó con ayuda de la primera), pasando por el Muro de concreto (de agua) que impedía (que impide) a sus ciudadanos viajar libremente, por las historias más tristes de familias divididas, por los que murieron intentando escapar de un sistema represor, por el miedo a hablar delante de terceros pensando que fueran de la Seguridad, por los vecinos que se delataban secretamente a cambio de palmaditas o diplomas, por las prohibiciones y las faltas de libertades, hasta por el capricho de unos pocos de, a nombre de un pueblo, hacer todo menos representarlo dignamente y cuidar por él, si no piensa igual. Y eso sólo por mencionar algunas de las similitudes...

Pues ayer sentí más de cerca aún esa libertad de la que gozo desde hace años viviendo en Berlín. La sentí cuando hice las fotos que les mostraré en breve. La volvía a sentir en la noche durante la Fiesta de la Libertad. La estoy tocando ahora mientras escribo estas líneas. Y espero la puedan tocar algún día mis compatriotas allá en la Habana.

Son muchas las fotos y sé que el post será largo. Tengan paciencia, que demorará en cargar:

El Reichtag a lo lejos, la sede del Parlamento Alemán. Esta fue la vista que nos encontramos cuando logramos parquear el carro. Llevábamos rato buscando lugar y no encontrábamos... y justo vino a aparecer un hueco frente por frente a las fichas de dominó gigantes.


Esta es la orilla contraria a la anterior. Ahí estaba el origen de uno de los extremos de la fila de fichas de dominó.


En ese puente parqueamos el carro. Desde el mismo medio hice las dos fotos anteriores.


Por aquí caminamos en dirección al Reichtag. Eso fue a las 11 de la mañana del día 9 y ya se iba llenando de gente.


Estas fichas de dominó estaban por la parte de atrás del Reichtag. En otras palabras, ¡estábamos caminando pegados al mismísimo Reichtag! ¿Cuán cerca Ud. ha podido llegar a la sede de un parlamento? Creo que no me gana: en Berlín Ud. hasta puede entrar al edificio y participar de sus sesiones, como espectador.


Esta ficha me gustó mucho. Cuando vi ese color azul pensé en el mar que rodea a Cuba y en el día en que los cubanos seamos libres de entrar a y salir de nuestro país, cuando queramos, ¡sin pedir permiso a nuestro propio país ni pagar por ello!


En esta foto me voy alejando del Reichtag, camino a la Puerta de Brandemburgo.


La Puerta de Brandemburgo vista desde el oeste (antigua Alemania Occidental). En ese centro convergieron al final las fichas caídas.


La rama más larga de la fila de fichas gigantes, cuyo otro extremo era la Postdamer Platz.


Cuando ya nos alejábamos del lugar ni nos dimos cuenta de quién venía caminando por el medio de la calle. ¡La Hillary en persona! Ni pude sacar la cámara a tiempo... así que esta foto es de refilón cuando ya se alejaba, a unos 4 metros de distancia. Mi esposo la vió de cerquita.


Las fotos anteriores las hice por el día, de camino a mi segundo trabajo de los lunes. Las que siguen son por la noche, en casa, viendo todo el acto en la televisión, por eso la calidad no es buena. Cuánto sentí no haber podido estar allí más cerca... los chiquillos no me dejaron ir pero no me perdí detalle. Les cuento:

Algunos de los políticos que pronunciaron un discurso o fueron entrevistados. De izquierda a derecha, de arriba hacia abajo: Klaus Wowereit, Nicolas Sarkozy, Dimitri Medwedew, Gordon Brown, Hillary Clinton, Barack Obama (desde su despacho), Angela Merkel y Michail Gorbatschow


El momento en que Lech Walesa y Miklós Németh, expresidentes de Polonia y Hungría, empujan las primeras fichas de dominó, en el extremo cercano al Reichtag.


Lech Walesa y Miklós Németh


El momento en que Jerzy Buzek y José Manuel Barroso, presidentes del Parlamento Europeo y de la Comisión Europea, respectivamente, empujan las fichas de dominó en el extremo de la Potsdmer Platz.


Bon Jovi cantó "We Weren't Born To Follow". ¿Qué comerá? ¡No se pone viejo!


Fichas que caen...


...y más fichas gigantes que caen.


La Puerta de Brandemburgo vista desde el este, desde la ex-RDA.


La Puerta de Brandemburgo vista desde el oeste, desde "los malos" (igualito que en Cuba cuando se hace referencia a USA).


Alemania es una sola. La gente celebra a ambos lados de la histórica Puerta.


Al finalizar el acto, ¡fuegos artificiales!


Con tantas personalidades verdaderamente importantes para la historia europea y del mundo que hablaron ayer en la noche en Berlín, repitiendo una y otra vez su agradecimiento a Alemania y ésta a aquellos, mencionando la palabra LIBERTAD sin cansancio, pidiendo que de una vez se acaben de derribar los muros que quedan, sobre todo los peores, los que están en nuestras cabezas, yo no pude evitar pensar en la Habana, en Cuba, y en los tantos muros que aún tenemos los cubanos en nuestro propio país.

Las 1000 fichas gigantes de 2,5 metros de altura cayeron una tras otra en los 1500 metros de la larga fila. Así cayó simbólicamente el segundo Muro de Berlín anoche. Y yo me pregunto, ¿el cubano cuándo? Internet es un martillazo que le duele mucho. Tenemos que seguir arañándolo. No queda otra.

Al final del día rememoro los momentos más lindos de esta celebración y me digo "sí, hay que seguir empujando el muro cubano". ¿Cuándo caerá? No lo sé, pero yo empujo lo que pueda. ¿Y Ud.?
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