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jueves, 3 de septiembre de 2009

Cines habaneros

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Les muestro hoy fotos de algunos cines habaneros (de las fachadas). Un par de ellas están "en candela", es decir, como fotos no valen un centavo, pero no obstante las dejo pues son las que tengo. Es que a veces fueron hechas desde un carro (auto, coche, pupú, transportation, almendrón) y perdí la noción de la distancia y el zoom en la cámara (como en la última).

De los cines guardo muchísimos recuerdos. Como vivía en Santos Suárez y en el barrio había muchos cerca (el Mara, Los Angeles, el Alameda, el Santa Catalina, el Mónaco, el Santos Suárez y otros más), pues no sólo en los Festivales de Cine sino desde niña, disfrutaba de ellos. Recuerdo ahora la famosa Tobi, el niño con alas para la que hice una cola fenomenal pero a la que no me dejaron entrar por tener 11 años y ser para mayores de 12. Todas mis amiguitas la pudieron ver y yo sentí siempre que me faltaron muchas cosas por hacer en mi niñez: ver a Tobi una de ellas.

También recuerdo los "salvavidas" y "huevitos de chocolate" que vendían dentro de Los Angeles. Por cierto, estuvo cerrado mucho tiempo, igual que el Mara, este último porque los murciélagos se adueñaron de él. Ah, el Alameda sigue teniendo el pésimo audio de siempre y el Santos Suárez ya no existe: pasó de abandono a ruinas a escombros hace años ya. ¿Dónde tendré esa foto?... creo que alguien me la envió hace un tiempo, ahora ni me acuerdo si la llegué a poner aquí en el blog incluso... Ah, los desarraigos provocados...

Bueno, aquí las fotos. Las dos primeras son del cine Los Angeles (al nombre le quedan sólo un par de letras irreconocibles) y los otros se pueden distinguir bien:

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domingo, 7 de diciembre de 2008

Películas en formato 3D: de la Habana a Berlín

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CineStar Potsdamer Platz.

De niña siempre me quedaba extasiada con los cuentos "de antes" de mis padres y mis abuelos. Yo me metía en sus historias y trataba de imaginarme cómo era la vida cuando eran ellos niños y yo no había nacido todavía. Hoy la niña mía es la que nos pide cuentos de cuando éramos chiquitos a mi esposo y a mí. El niño sólo nos mira con sus ojazos grises. Deja que aprenda a pedir por sí mismo...

Uno de los que no olvido de mi papá es el de cuando iba a un cine en la Habana (no recuerdo el nombre del cine) a ver películas en tres dimensiones. Habrá ido quizá un par de veces cuando era niño. Me gustaba siempre la parte de cómo se impresionaba con las escenas donde los personajes y sus movimientos ocurrían como si estuviera él dentro de ellas, espejuelos de 3D de por medio.

Con esa imagen entré la primera vez al CineStar IMAX 3D Sony Center (acostumbrada como estaba en Cuba al Mara, el Yara, el Alameda, este nombre me parece demasiado largo...). Una segunda visita la hice hace unos días por el mediodía. Fui a ver la película Momias 3D - Secretos de los faraones en una de las pantallas más grandes del mundo para filmes en 3D.

Cafetería y lobby del CineStar IMAX 3D Sony Center.

Ni sé cómo contarles qué se siente al estar una sentada en una butaca que te invita a dormirte en vez de a ver cine (por lo cómoda que es, pero yo aguanto despierta, claro) y tener frente a ti a una pantalla de 588 m² con imágenes y secuencias que "te vienen para arriba", como mismo me contaba mi padre, por las gafas de 3D que tienes puestas... Y si fuera sólo eso, pero con los 25 mil Watts del sistema de audio espacial que tiene el CineStar IMAX 3D Sony Center, el disfrute es perfecto.

Esperando a que empiece la función, la vista es la Potsdamer Platz.

El CineStar Potsdamer Platz fue inaugurado el 20 de Enero del 2000 en el modernísimo Sony Center de la famosa Potsdamer Platz, cuna del Festival de Cine de Berlín, la Berlinale (la cual también seguiré de cerca en Febrero próximo).

Hay frío, pero vale la pena salir al balcón.

Aunque corto, me gustó el filme de los secretos de los faraones. Más me gustó, sin embargo, el puente imaginario que construí de la Habana a Berlín, una vez más, con las historias que mi papá me hacía hace años. Por cierto, aunque ya no pueda oirlas de sus labios, por la distancia, aún él cuenta historias. Y las escribe. Yo se las publico en el blog A empujar el almendrón.

El cine me fascina. Pido un deseo y me veo sentada en el Acapulco, en medio del XXX Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de la Habana...
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