viernes, 8 de mayo de 2009

¡Al fin tengo acceso a Internet desde la casa!

votar
Imagen tomada de freestockphotography.

Éste es sólo para avisarles que me estoy poniendo al día en los emails, en los comentarios en mi blog y en otros, en las redes sociales, en la blogosfera en general y reparando un par de cosillas en la computadora para lo cual necesitaba Internet. La lista es extensísima... poco a poco la iré peinando, qué se le va a hacer...

¡Pero ya tengo Internet desde la caaaaaasa!!!! Exactamente 17 días llevaba sin acceso a la red de redes, sólo revisando emails a pedacitos desde el trabajo en las pausas. Agradezco a todos los que pasaron por aquí por el blog para comentar y lamento muchísimo no haber podido "dialogar" o devolver las visitas :-(

Por fin mis llamadas, quejas, cartas e insultos civilizados a los proveedores de Internet los despertó (¿o sabrán Español, leyeron el primer párrafo de mi post de hace dos días e intuyeron que no me quedaría con las manos atadas?). Así que espero se organicen y hagan bien su trabajo, que para eso me cobran.

Bueno, basta de lamentaciones: ¡qué vivan los blogs! Mi yo digital está de vuelta.
Share |

jueves, 7 de mayo de 2009

La novela de mi vida, de Leonardo Padura

votar
(Otro post a ciegas... Ya los debo tener aburridos con el lío de Internet...)

He terminado de leer La novela de mi vida, del escritor cubano Leonardo Padura Fuentes, y me ha gustado mucho leer otro libro más de Padura. Antes de éste me había leído Adiós Hemingway, del mismo autor. Leer es mi hobby preferido. No, creo que bloguear... no, no, leer, desde siempre. No, qué va, los blogs. Ah, otra vez... ¡Leer, he dicho, es el hobby!... ¿O los blogs?

Cuando tengo un libro en las manos me gusta que me atrape desde las primeras páginas. Y cuando logro meterme en la trama, o ella en mí, y éstas van pasando y con ellas las ganas de no hacer nada más con tal de llegar al final, entonces puedo afirmar que el libro me cautiva. El género no importa realmente aunque prefiero la novela.

La novela de mi vida, Ediciones Unión, 2008

Pues del libro La novela de mi vida me gustó muchísimo el paralelo entre José María Heredia, "el primer gran poeta cubano, el primer gran desterrado cubano y el primero de los nacidos en esta Isla condenado a morir en el exilio, sin haber encontrado jamás una cura para esa compacta nostalgia por la patria que también él, precisamente él, inaugura entre nosotros...", a decir de Padura, y Fernando Terry, cubano exiliado más de un siglo después que el autor rodea de personajes pasados y actuales, de miedos, de rencores, pero también de sueños y amor.

Yo he pensado muchas veces en poder subirme otra vez a la azotea de mi casa (no hay manera que le diga de otra forma aunque no sea "mía") en la Habana, en Santos Suárez, un día, cuando regrese. Leer que Fernando también se subió a la suya, desenterró recuerdos y lamentó pasados y presentes, me aferró más a la idea de poder ver a La Habana desde allá arriba, desde donde mi mamá tiende la ropa y se seca rapidísimo, desde donde el color de las tejas y los techos me hará olvidar por un rato el destino real de mis pasos una vez regrese a Berlín. Bueno, no me hagan mucho caso... parece que hoy me levanté un poco melancólica...

Adiós Hemingway, Ediciones Unión, 2001

Me gusta como escribe Padura. Adiós Hemingway, libro que incluye la también novela policíaca La Cola de la Serpiente, me llevó otra vez de la mano del policía Mario Conde y sus investigaciones, primero por la finca "La Vigía", donde viviera Hemingway los últimos años de su vida, y después por el "Barrio Chino", dos lugares habaneros que también me gustaría volver a visitar algún día.

Los libros que tengo en cola ahora son los siguientes, para leerlos en este orden: UMAP: Una muerte a plazos, que muy gentilmente me regalara su autor José Caballero, cubano del cual ya les he contado en otros posts; La Hija del Embajador, primero que al fin podré leerme de la autora también cubana Zoé Valdés, a quien tengo el gusto de conocer blogosfera mediante; y El Juego del Ángel, del autor español Carlos Ruiz Zafón, dejando pasar un tiempo entre su brillante libro La Sombra del Viento, uno de esos que una no quiere olvidar de por vida.

¿Y Usted, tiene algún libro entre manos ahora?
Share |

miércoles, 6 de mayo de 2009

Mis hijos no les tienen miedo a los bichos

votar

Otro post que escribo a ciegas... sin posibilidad de actualizarme sobre lo que se cocina en la blogosfera, ni de comentar en otros blogs, ni de agradecer o responder los comentarios que hacen en el mío, ni de enlazar a otros cuando escribo mi post... por culpa de Carpo y su pésimo servicio. Ya le dedicaré un post (que ni se merece) pero no sólo en Español sino también en Alemán, para que Google pitchee para acá a un par de teutones y si son de la prensa, mejor.

Pero al tema de hoy: mis hijos no les tienen miedo a los bichos. Yo sí, a algunos.

Mi mamá les tiene pánico a las cucarachas, lo que se dice pánico de verdad. A mí no me gustan pero puedo llegar a matarlas o a tirarles un chancletazo desde lejos. Aplastarlas con el pie me da asco. Mis hijos ni las han visto nunca, es el padre el que les dibuja a veces alguna en una hoja de papel. No, en Alemania no he visto a una sola cucaracha desde que llegué en el 99. A la cocina de un restaurant no he entrado aún, donde quizá puede que me encuentre alguna, déjenme aclararles antes de que me pregunten.

Tampoco he visto nunca a una hormiga en la casa ¡con tantas que a veces se aparecían en la cocina en La Habana! Y moscas, no, aquí no hay. ¡Qué tranquilidad! Las únicas inquilinas en el apartamento de Berlín son las arañas. Arañitas. Y los niños arman tremendo alboroto cuando ven alguna. Yo no armo ninguno cuando descubro una telaraña en el medio de la sala. Ahora que me acuerdo, tengo que quitar, a escondidas, la de la esquina del televisor...

Pues me gustaría que mis chiquillos pudieran coger en las manos a una rana, así refea como la de la foto, y ver lo que hacen con ella. Yo, ni mirarla, para serles sinceros, y menos que me salte encima, ¡qué va!. Les he hecho el cuento a ellos de un sapo grandísimo que había en mi casa hace años y que venía a bañarse en la palangana del lavadero del patio que ponía mi mamá para al menos poder limpiar la casa cuando el agua se iba. Ellos me abren los ojos cada vez, entusiasmados con la idea de bañarse ellos también en el lavadero o de jugar con el ofidio.

Desde hace un par de días está lloviendo en Berlín y me he acordado del concierto de ranas que a veces oía en Cuba. Lo extraño. ¿Y Usted, extraña algún sonido de bichos o a ellos mismos?
Share |

martes, 5 de mayo de 2009

¿Cuán asocial es su colega de trabajo?

votar

Este es otro post que escribo a ciegas, desde la casa, como mismo hace mi papá para el blog que edito para él, con la diferencia de que él me envía sus posts por email desde Cuba y yo me los mando yo misma desde el trabajo hasta que el nuevo proveedor de Internet (sigo sin conexión desde la casa) haga acto de presencia al menos digital.

Pero a lo que voy hoy: después de varios años caminando por la vida laboral he pasado por la experiencia de tener como colegas a las más variadas personas. Una no anda buscando un trabajo por la cara o el carácter del que comparte oficina sino al contrario, lo que debe primar es el trabajo en sí, sus condiciones, la remuneración y la satisfacción de ganar para sí misma y de realizarse como profesional. Y yo encontré el mío hace rato, de lo que me alegro mucho. Pero hay colegas y "colegas". Y aunque no podemos pretender que todo el mundo se adapte a nosotros o nosotros a los colegas, que cada quien tiene sus pulgas y yo las mías, óiganme, al mío estoy al tirarlo por la ventana de la oficina, esa que ven detrás del buró. Es un cuarto piso. Ahhhh, lo digo en bromas, claro.

Si les cuento que hay días en que intercambiamos tres palabras ¿me lo creerían? Como lo leen: "Buenos días", cuando el segundo de los dos llega por la mañana a la oficina, y "Chao", cuando nos despedimos por la tarde. ¿Se puede trabajar así? Sí, claro. Es más, no abogo por el blablablá en un tiempo durante el cual nos pagan para trabajar pero a donde han llegado las relaciones con mi colega no les deseo que lleguen las suyas. Lo bueno del caso: él mete sus narices en sus cosas y yo, en las mías. Y no nos llevamos mal, no, o al menos no nos hemos echado los perros. Todavía. Yo diría que es un muchachito que tiene que aprender un par de cosas aún...

Al que tengo a tan sólo dos metros le doy tres vueltas en la experiencia profesional, en los años de trabajo y también en las relaciones interpersonales. Quizá eso lo tenga en el más absoluto silencio durante la jornada. Bueno, eso he llegado a pensar. Pero cuando yo tengo que hablar por teléfono por razones de trabajo y mi colega se pone audífonos para no oir, o cuando viene algún otro colega a discutir sobre un tema y el mío sale de la oficina o chasquea la lengua en evidente gesto inconforme, o cuando llamo y converso (bajito) con mi esposo y el de al lado hace ruidos, abre ventanas y se muestra insoportable, ya es mucho, ¿no creen? He llegado a hacerle lo mismo a ver si le gusta pero no, no entiende. Y la que me estaba descarrilando y volviendo asocial era yo.

¿Será que está celoso? Jijijiji, no, no lo creo. Por eso le canté las cuarenta el otro día, muy civilizadamente, como acostumbran los alemanes, porque no pude esperar más. Se quedó en una pieza. Y se ha medido más a partir de ese momento. Sigue sin mediar palabra entre los dos, sólo las estrictamente necesarias, en temas profesionales, por supuesto, y yo no me quejo porque mayor concentración en mi trabajo nunca he tenido. Pero prefiero a otro tipo de colegas. Las charlas e intercambios colegiales son, como los eventos, la fuente de la inspiración. De eso estoy convencida y lo trato de transmitir en lo posible a los demás, a mis alumnos también. Pero hay colegas "difíciles".

¿Cuán asocial es el suyo?
Share |

lunes, 4 de mayo de 2009

Vivo en una ciudad dividida

votar

He tenido tanto que contar por estos días... Pero no quiero agobiarlos con lo del acceso a Internet, que aún no tengo (en lo que se va un proveedor y viene otro, pueden pasar semanas, eso ya es un hecho). Así que he escrito este post "a lo Yoani Sánchez": en casa en un editor de texto, después lo pasé a una memory flash (USB-Stick) y hoy lunes lo subo a Blogger desde el trabajo. Esta vez quiero descargar en el blog sobre las primeras elecciones en las que pude participar en este país y a las cuales no pude ir. Les cuento:

Resulta que terminando la tarde del jueves 23 de abril recibía yo los documentos oficiales de la ciudadanía alemana, de los cuales me siento muy orgullosa. Bueno, pues resulta también que un día después se me citaba oficialmente para participar el domingo 26, ¡sólo 3 días después!, en las primeras elecciones. Wow, increíble lo bien que camina a veces la burocracia alemana. Pero la carta con el aviso me llegó el lunes 27... El colegio electoral la escribió el viernes pero la carta no llegó a su destino un día después, como era de esperar del Correos Alemán. Ah, un día laboral más tarde no es nada del otro mundo, dirán ustedes, pero, oigan, ¡eran mis primeras elecciones!

La pregunta clave era la siguiente: ¿Deben ser las clases de Ética obligatorias y las de Religión opcionales? ¿O debe ser opcional escoger entre Ética y Religión como asignatura? Conversando con varios amigos salió a relucir el tema y desde antes ya las opiniones estaban bastante divididas. En una ciudad donde el 26% de sus habitantes tiene raíces extranjeras y el 43,6% de los escolares hasta sexto grado reciben clases de Religión, católica o evangélica, fue difícil poner de acuerdo a los padres y a los ciudadanos con derecho al voto (yo entre ellos pero ni sabía aún que podía votar). Y la decisión fue clara: los municipios de la antigua RDA (Alemania Democrática) votaron por el "No" a las clases de Religión al nivel de las de Ética, y los municipios de la antigua Berlín Occidental (de la otrora RFA) votaron por el "Sí" en su mayoría. Ahí lo pueden ver en el mapa del artículo del Berliner Morgenpost que me llega gratis a mi buzón: a la derecha los Osis y a la izquierda los Wesis, a la derecha los Pro Ethik y a la izquierda los Pro Reli.

A 20 años de la caída del Muro de Berlín, la multicultural capital alemana sigue dividida en Ost y West en tantas aristas... Y yo no hago más que pensar en cómo será Cuba 20 años después de "un cambio" en el año "X". Y dale con Cuba...

¿Qué ustedes creen, cuáles serán las elecciones que no le permitirán a un recién naturalizado cubano en el año X+20 decidir entre un "sí" y un "no"? ¿Quisieran especular un poco en los comentarios? Los invito a dar riendas sueltas a la imaginación...
Share |