domingo, 28 de octubre de 2007

Si te fuiste, perdiste

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No porque viva afuera creo que tengo menos derecho a hablar o escribir sobre temas relacionados con la situación pasada y actual del país donde nací, Cuba. La misma sociedad que formó durante años los "hombres nuevos" les creó también a muchos de ellos la perenne incertidumbre al cuestionarse a toda hora si se puede hablar o no sobre un tema específico. Se puede? se debe? y si a alguien no le gusta? y si me pasa algo como consecuencia? Lo absurdo del caso es que la cantidad de temas de los que no se debe hablar varía mucho en dependencia de si uno vive afuera o adentro.

Me viene a la mente una película argentina que ví en un festival de cine en la Habana, donde uno de sus personajes iba reduciendo y reduciendo su vocabulario de tal manera que al final ya no tenía casi palabras con qué expresar lo que quería. Sería Hombre mirando al sudeste? Ya no me acuerdo bien...

El caso es que el repertorio de temas de los que se puede y de los que no se puede hablar están marcados, en mi opinión, por la situación geográfica del hablante. Es como si el que viviera en Cuba dijese "yo tengo derecho porque estoy aquí; tú no; si te fuiste, perdiste". O "cómo tú que estás afuera me vas a decir cómo debo poner yo orden a los muebles de mi sala!". Comprendo esas reacciones. Yo también pasé por ellas.

A mí me costó mucho trabajo y tiempo desatarme de esos lazos invisibles, tan arraigados, del "se puede" y "no se puede". Incluso creo que no me los he quitado de arriba del todo. Por muy democrática y abierta que se autoproclame la sociedad alemana, por ejemplo, antes de decir algo siempre activo, incondicionalmente, la lista de prohibiciones y restricciones que me persigue durante años.

Por eso me asombra y a la vez celebro la forma tan directa y abierta con que se expresan muchos cubanos de adentro y de afuera. O al menos esa es mi impresión de un tiempo para acá.

Civilizado y limpio es poder hablar todos de todo, sin miedos, sin rencores, respetando la opinión de los demás, punto clave, y de debatir, entre todos, cuál idea es la más conveniente en una situación dada. En cualquier caso la mejor idea es tener ideas. Y cuando más de una idea encuentra partido en una mayoría, pues a votar democráticamente y que salga la que se lleve la mayoría.

Yo voto por desarraigar las zonas erróneas que nos hacen no ser nosotros al expresar sólo lo que los demás quieren oir y no lo que nosotros queremos decir, sea sobre el tema que sea, se viva cerca o lejos.
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4 comentarios:

Al Godar dijo...

En cualquier caso la mejor idea es tener ideas...
Me gusta mcuho esta frase. Creo que tienes razón.
Saludos
Al Godar

Ivis dijo...

Concuerdo contigo, amiga. Hay que quitarse los complejos y aprender a discutir.

Anónimo dijo...

Pues en Miami, y donde quiera que haya un grupo de cubanos reunidos, hay que tener cuidado a la hora de expresar ciertas opiniones. El fanatismo también cruzó las 90 millas.

Aguaya Berlin dijo...

Mientras no haya un diálogo sobre la base del respeto mutuo, nunca se llegará a ningún lugar. Si no se sabe conversar, qué se espera de poder comerciar, intercambiar, ayudar, etc, etc???