
A ver, a ver, creo que tenemos que entrenar a un par de blogueros... ¡A ese punto no pueden llegar las relaciones de pareja!
¿Qué tal las tuyas? En mi caso pasa al revés: mi esposo me pregunta "¿Y, Querida, qué tal la blogosfera hoy?", jijijijijijiji. Quien quiera la receta, que levante la mano... :-)