sábado, 9 de octubre de 2010

Mario Vargas Llosa: hoy comienzo a leer un libro suyo

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Hoy comienzo a leer Travesuras de la niña mala, de Mario Vargas Llosa, en una novena reimpresión de la editorial Alfaguara.

Compré el libro hace algo más de un año por Amazon.com y dejé marcados allí, en mi perfil de compra, otros títulos suyos para hacerme de ellos más adelante. La selección de Travesuras de la niña mala no fue al azar: era hasta ese momento su última novela, escrita en el 2006, y por ahí quise empezar. Sí, no leyeron mal: no había leído nada antes de este escritor peruano-español del que tan poco, o mejor dicho, tanto, se habla en Cuba.

Horror... me vine a enterar de verdaderamente quién era Mario Vargas Llosa viviendo ya fuera de Cuba, después de 1999. Y no les niego que me causó confusión todo cuanto iba encontrando de él en Internet, en su entrada de Wikipedia o en su sitio Web oficial: no tenían nada que ver con lo que yo había leído u oído en Cuba sobre su persona, en pocas palabras, sobre "uno de los grandes enemigos de la Revolución, al servicio de la CIA y del imperio, escritor sin méritos y político frustrado."

Y es que eran esos calificativos del oficialismo cubano los que nada tenían que ver con Vargas Llosa, pero lamentablemente los únicos difundidos en el país donde nací, que por años me vendó los ojos en este y otros tantos temas más. No se crean, que a veces no puedo evitar momentos de profundo debate donde me pregunto a mí misma: ¿cuánto más me vendieron distorsionadamente, en función de los intereses de una dictadura que, desde sus comienzos, enterró o desterró todo intento de pensamiento paralelo?

Es por eso que me alegra infinitamente el saber que, en sus entrañas, se retuerce ese oficialismo que todavía tanto daño hace, con el Premio Nobel de Literatura a Mario Vargas Llosa. "Señor Llosa", como oí hace dos días pronunciar a un locutor de televisión alemán cuando daba la noticia del Nobel en un desconocimiento germano, casi maniático ya, de nombrarnos a los latinos por nuestro segundo apellido pensando que todos en el mundo tienen uno solo, como ellos.

Pues, a pesar del tiempo que no tengo, de lo que se ha(n) visto afectado(s) también mi(s) blog(s), no demoro más mi primer paso en la literatura de Vargas Llosa, convencida de que será pronto una larga caminata en la misma, alejada de vergüenzas por no haberla emprendido antes.

[Nota: Hice una pausa mientras escribía este post para leer otro de un cubano, desde la isla: El Nobel Nuestro de Tantos Días, que les recomiendo no dejar de leer.]
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