
Mi papá dice que las manos de plátanos siempre tienen una cantidad impar de los mismos. Yo siempre los contaba y era verdad, o por lo menos nunca me encontré una con un número par de plátanos.
Los de Berlín no saben igual. Los hay el año entero pero al importarlos desde tan lejos y tan verdes, además, no llegan a "hacerse" como debieran. Cómo extraño los míos.