domingo, 20 de junio de 2010

¿Para qué regresar a Cuba?

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Vean en el siguiente video cómo un cubano amenaza con suicidarse si España lo devuelve a Cuba:


Pero España no es el único país donde los cubanos temen ser deportados (ni el único al que huyen, donde no casualmente está incluído Haití, por cierto). Hace sólo unos minutos leía la siguiente noticia: Deportan a cubanos a la fuerza hacia la isla desde Panamá, de la que les cito un fragmento (la foto también es de allí):

Todo parece indicar que a pesar del cambio de gobierno en Panamá, las autoridades cubanas cuentan con el beneplácito panameno para evitar que los cubanos huyan del régimen de los Castros, quienes persiguen a sus nacionales en cualquier país que les permita tal tipo de cacería.
Llamamos la atención al Alto Comisionado para los Refugiados de las Naciones Unidas para que tome carta en el asunto, pues los derechos de estos cubanos deportados y otros que aún quedan en Puerto Obaldía, no han sido respetados.
Panamá no puede deportar hacia Cuba a esos ciudadanos pues peligran sus vidas por haber intentado abandonar la isla.


Desde Venezuela, por si quiere más datos, la situación no es muy diferente: Fuga de médicos cubanos desde Caracas. Unos 15.000 profesionales fueron a trabajar en planes sociales y 1.500 desertaron. Y si quiere más noticias relacionadas con el tema, basta con googlear, por ejemplo, alguna combinación de las palabras "emigración", "Cuba", "desertaron", "balseros", "exilio".

¿Usted se ha preguntado por qué alrededor de un 20% de la población cubana vive en el extranjero, se ha ido de su país? No 20 ni 20 mil personas sino ¡más de 2 millones y medio de cubanos, de una población de 11 millones que tiene la isla! ¡Un quinto de la población de un país!

Ya lo comentábamos algunos en mi perfil de Facebook. Lo grave del caso no sólo es que el país se quede sin sus hijos sino que éstos no quieran regresar, por no tener allí las oportunidades ni las libertades que tienen en los países que los han acogido una vez han emigrado.

No hay por qué cegarse, a nadie puede venírsele con el cuento de que la octava maravilla del mundo existe como país o que en otro no se pasan necesidades ni hay que tragar amargo. Pero cualquier vestigio de libertades personales, profesionales, familiares, económicas, políticas, y la cuenta es larga, es altamente valorado en comparación con la falta de éstas en la isla caribeña.

No, Cuba está muy lejos de ser el paraíso que el gobierno le vende a la oponión pública internacional y a los partidos y gente "de izquierda" que en su mayoría lo apoyan por irle en contra a los Estados Unidos, algo que ellos mismos no han logrado o no se atreven a hacer. Cuba no es su gobierno. Cuba es una gran población donde la mayoría de la misma tiene a un familiar o a un conocido viviendo en el extranjero.

Ahora, lo que sí me ha impresionado es el siguiente texto que pongo a continuación, escrito desde el exilio:

Así vivimos: ¿quién de nosotros no sabe cómo vivimos?: ¡allá, no queremos ir!: cruel como es esta vida, aquella es más cruel. ¡Nos trajo aquí la guerra, y aquí nos mantiene el aborrecimiento a la tiranía, tan arraigado en nosotros, tan esencial a nuestra naturaleza, que no podríamos arrancárnos sino con la carne viva! ¿A que hemos de ir allá, cuando no es posible vivir con decoro, ni parece aún llegada la hora de volver a morir? ¿Pues no acabáis de oír esta noche una voz elocuente que nos sacaba, recordando aquella vergüenza, las llamas a la cara? ¿A qué iríamos a Cuba? ¿A oír chasquear el látigo en espaldas de hombre, en espaldas cubanas, y no volar, aunque no haya más armas que ramas de árboles, a clavar en un tronco, por ejemplo, la mano que nos castiga? ¿Ver el consorcio repugnante de los hijos de los héroes, de los héroes mismos, empequeñecidos en la pereza, y los viciosos importados que ostentan, ante los que debieran vivir de espaldas a ellos, su prosperidad inmunda? ¿Saludar, pedir, sonreir, dar nuestra mano, ver, a la caterva que florece sobre nuestra angustia, como las mariposas negras y amarillas que nacen del estiércol de los caminos? ¿Ver un burócrata insolente que pasea su lujo, su carruaje, su dama, ante el pensador augusto que va a pie a su lado, sin tener de seguro donde buscar en su propia tierra el pan para su casa? ¿Ver en el bochorno a los ilustres, en el desamparo a los honrados, en complicidades vergonzosas al talento, en compañía impura a las mujeres, sin los frutos de su suelo al campesino, que tiene que ceder al soldado que mañana lo ha de perseguir, hasta el cultivo de sus propias cañas? ¿Ver a un pueblo entero, a nuestro pueblo, en quien el juicio llega hoy a donde llegó ayer el valor, deshonrarse con la cobardía o el disimulo? Puñal es poco para decir lo que eso duele. ¡Ir, a tanta vergüenza! Otros pueden: ¡nosotros no podemos!

Pues esas palabras las pronunció José Martí en el discurso en conmemoración del 10 de octubre de 1868, en el Masonic Temple de Nueva York, el 10 de octubre de 1887. Increíble su vigencia en pleno siglo XXI, 123 años después...

Cuba se desangra y la dictadura prefiere que ésto siga sucediendo antes que torcer el brazo. Condenable, ¿verdad? Y muchos de los que no vivimos allá nos preguntamos ¿para qué regresar?
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