Por eso tuve que ir a hacer las compras al supermercado este sábado, algo que usualmente hace mi esposo, pues está peor que yo, el pobre. Les confieso algo: qué perdida me di comprando las boberías del fin de semana... qué horror... Cuando vamos juntos, él va de un lado para otro con agilidad, sabe dónde está cada cosa, además descubre siempre nuevas y, en otras palabras, se conoce el supermercado como la palma de su mano. Yo he ido sólo puntualmente.
Al regreso me di cuenta de que olvidé media lista (se me había quedado) pero en su defecto vine con otras y todo el mundo quedó contento, yo incluída pues me compré algo: ¡un juego de palitos chinos! Aquí les llaman Juego Mikado (¿o será ese el nombre original?) y éstos que compré son de madera (en Cuba tenía unos palitos chinos que eran de plástico):

Enseguida quise enseñarle a la niña y no duró cinco minutos sentada en el piso a mi lado. "Mami, ya me cansé", me dijo, y se fue del cuarto. Es decir, "ya me aburrí" fue lo que quiso decirme... Entendió las reglas del juego pero todavía no es para su edad. Veremos cuando crezca un poco más.
Traté de recordar de dónde conocía yo ese nombre... Mikado... y guardando las compras en el estante de la cocina descubrí "de dónde":

Estos no son de madera sino de galleta revestidos de chocolate, muy ricos. Pero por estos días me saben a rayos por culpa de la famosa gripe, que me tiene, además, con emails acumulados, blogs por leer, comentarios por responder, y la madre de los tomates. Ya me pondré al día y aprenderé por la fuerza dónde están los pañuelos de la nariz en el super: se me olvidaron esos también.