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Cada año firmo documentos que van desde contratos de trabajo, recibos bancarios y comprobantes de pago hasta pasajes de avión, gestiones consulares y formularios diversos.
En Alemania vivo desde hace más de ocho años y me ha pasado de todo en los trámites burocráticos de la más amplia gama de gestiones. Venir de la Isla y chocar de frente con la mampostería burocrática germana no es cosa de juego y una aprende por obligación, a palos.
Mi consejo: mire bien lo que le dan a firmar, léalo hasta el más mínimo detalle. Las letricas más pequeñitas, ésas de tamaño insignificante y cuya función pareciera puramente decorativa, son las más peligrosas. En ellas lo mismo se puede encontar una cláusula especial para cobrarle de más por algún servicio colateral que Ud. no ha solicitado, un seguro extra que más tarde no podrá cancelar tan fácilmente, o simplemente una condición absurda sobre el contrato que, de estar escrito en letras "leíbles", no lo hubieran lanzado a estampar su firma de aprobación.