jueves, 10 de enero de 2008

CD's tramposos

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Hoy por la mañana mi esposo puso el CD de Nirvana Nevermind, por n-ésima vez. La canción «Smells Like Teen Spirit», primera del disco, me hace recordar siempre cada detalle del legendario video con las cheerleaders saltando y bailando hasta el éxtasis, animando así a los sensuales rockeros pelos-largos, borrachos de buen rock.

Nirvana - Nevermind (1991)

Cuando terminó el CD no apagamos el equipo de música enseguida. Nos pusimos a conversar un rato mientras yo preparaba los papeles de la clase que tenía a las 2pm. Hoy yo no hablé, fueron los muchachos los que tuvieron que exponer sus proyectos. Por cierto, y valga el dato, las parejas que logran conversar más de 10 minutos al día como promedio tienen más probabilidades de éxito en la relación mutua. Eso leí en un diario berlinés hace poco. ¿Será verdad? Yo por si acaso hablo bastante...

A lo que iba: cuando ya ni nos acordábamos del CD de Nirvana, escuchó mi esposo una música de lejos, raro para esta zona donde vivimos (no así para otras de Berlín que me recuerdan a mi Habana). Era Nirvana. Se acercó a la ventana y la oyó más cerca. La música provenía de nuestro equipo. El CD no había terminado sino que después de una larga pausa al final de los doce títulos, continuaba con otro más que mi esposo ni siquiera había oído nunca, o por lo menos no se acordaba bien de él.

Lo mismo me pasó a mí hace 5 años con el CD Escapology de Robbie Williams, exitoso músico inglés, por lo menos en Europa y de sobra en Alemania. Tanto es así que la segunda canción del disco, «Feel», tiene el récord absoluto de veces que se ha puesto en la radio alemana con alrededor de unas, difíciles de alcanzar, 53mil veces. Robbie se dió a conocer como cantante del exitoso boygroup Take That del cual se separó en el año 1995 por "excesos de drogas y fiestas".

Robbie Williams - Escapology (2002)

Retomando el tema: al final del CD y después de una larga pausa, ¡la música sigue viva! Robbie, entonces el invento no es tuyo, ¡tú no fuiste el primero!, algo que yo había asumido como un hecho...

¿Alguien sabe más del asunto? ¿Es esto común en las discográficas y yo estoy atrás del palo? Si tienen los CD's de que hablo, ¿se percataron ya de que no terminan donde uno piensa? ¿Conocen otros artistas que hayan hecho lo mismo? Que alguien me asista, por favor...

Los dejo con el Smells Like Teen Spirit y el Feel a ver si los disfrutan tanto como yo...



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miércoles, 9 de enero de 2008

Daguerrotipia at Aguaya

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1er Festival de Fotos Retro (FFR-1)
Por ejemplo: en el TEMA Cuando éramos fiñes

pasado mañana

viernes 11 de enero, 2008
(10pm hora de Alemania, 4pm hora de Cuba)

Para más información: dar click AQUÍ.
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Ahora que Venezuela está en el bombo... (2)

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[Leer la primera parte]

Decidí no preguntarle a nadie dónde quedaba el estudio fotográfico más cercano sino caminar un poco y averiguarlo yo misma. Ya me había dicho el admirador que se sobraban en un corto espacio de tierra. La manifestación de la calle perpendicular a la que yo caminaba parecía ser interesante (nunca había visto una así) pero yo estaba más apurada que otra cosa.

Efectivamente, tuve que caminar sólo unos veinte metros para encontrar la primera vitrina con fotos de niños, de bodas, de quinceañeras. Saludé, me hicieron las fotos, pagué y me dijeron que regresara en una hora. "Una hora se va enseguida", pensé, y me puse a caminar por la acera contraria hasta llegar a un negocito de ropa interior que ya había visto justo enfrente, a la salida del metro.

Los gritos de los manifestantes, los coros, la turba de gente habían aumentado en volumen y cantidad. Yo empecé a mirar unos ajustadores de encajes de los más diversos colores. De pronto, cuando no habían pasado ni cinco minutos de mi entrada a la tiendecita, se oyeron disparos de ametralladoras, dos, tres, muchos más... y, seguido, gritos de horror. Como si estuviera todo preparado y sincronizado con anterioridad, empezaron los dueños de los negocios a bajar las rejas de las puertas y a botar a la gente para la calle, entre ellos, a mí. Los manifestantes empezaron a correr alejándose de los disparos. Yo no sabía qué hacer. Estaba parada en la acera. Tenía la puerta de la estación a pocos metros pero en dirección a los tiros.

Me entró miedo. Sólo atiné a correr en dirección a la estación... y a los tiros. Todos los demás corrían en sentido contrario, chocando entre sí. Alguien me empujó sin querer. Yo empecé a temblar. No quise correr al revés y meterme en una parte de la ciudad, por no se sabe qué tiempo, sin conocer ni en qué lugar de Caracas me encontraba ni si saldría con vida de allí, pues ya me habían contado lo peligrosos que eran algunos lugares.

Llegué a la estación, bajé por las escaleras eléctricas rehusándome a que me bajaran ellas esta vez, y llegué a la ciudad subterránea con el corazón que se me quería salir del pecho y las rodillas que en cualquier momento tocaban piso de lo enclenques que estaban. Allá abajo nadie se había enterado de lo sucedido en la superficie, todos seguían sus rutinas sin inmutarse. Quise irme de allí pero mis fotos estaban "arriba" y mi carnet sin hacer todavía. En lo que pensé qué hacer pasaron algunos minutos. Yo estaba tan confundida y tan alterada que no conseguí ponerme de acuerdo conmigo misma. Caminé unos metros. ¡La gente allá abajo estaba tan como si nada! Yo quería alertarlos, decirles lo que estaba pasando arriba pero creo que me comí la lengua del nerviosismo.

Miré hacia las escaleras eléctricas: la gente bajaba con la paciencia más natural del mundo. "¿Y de dónde vienen? ¡Pero si yo vengo de allí mismo!". Me acerqué poco a poco. Sí, nada indicaba que minutos antes una guerra había empezado. Otros subían también. Yo los seguí, mirando para todos lados. Deben haberme visto cara de loca... A la salida de la estación, la tranquilidad más absoluta. En la calle donde antes había una manifestación, personas caminando, ya sin gritar.

Miré el reloj. Quedaban cinco minutos para la hora acordada. Fui hasta el estudio, recogí mis fotos, regresé a la estación y toqué la puerta del cubanófilo. Empezó a hablar y a retomar el tema inconcluso. Yo y mi mente estábamos en otro mundo. Estiré la mano cuando me fue a entregar el carnet y me despedí no sé cómo. Salí de allí por donde mismo llegué. Cogí mi metro y me alejé de aquella locura mirando a los que iban conmigo en ese viaje, a los que no sabían por lo que yo había pasado hacía tan sólo unos minutos.

Al otro día, en el periódico, en las noticias, en la universidad, todo el mundo comentaba los nueve muertos que hubo en la huelga y manifestación en apoyo a los maestros y profesores de varias escuelas y universidades. Yo había estado tan cerca de las imágenes que captaron las fotos que ahora tenía en mis manos... El día anterior no había podido dormir profundamente. En los que se sucedieron en esa semana, tampoco.

(Continuaré con el tema «Venezuela» en otros posts)
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martes, 8 de enero de 2008

Daguerrotipia at Aguaya

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1er Festival de Fotos Retro (FFR-1)
Por ejemplo: en el TEMA Cuando éramos fiñes

el próximo

viernes 11 de enero, 2008
(10pm hora de Alemania, 4pm hora de Cuba)

Para más información: dar click AQUÍ.
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Ahora que Venezuela está en el bombo...

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A finales de 1996 fui a Venezuela por cuatro meses. Caracas me pareció, desde el primer día, una ciudad muy diferente a la Habana, en muchos sentidos. Pero mientras más la fui conociendo, más me fui percatando de las similitudes entre las dos urbes.

Hice muchos amigos con algunos de los cuales aun mantengo el contacto. Experiencias de unos después de que Chávez asumiera el poder, o el nuevo camino que han tomado otros después del cambio de gobierno, será tema de otro post. En éste quiero contarles algo que le sucedió a esta cubana...

Un día temprano me fui al centro a buscar un carnet de transporte especial para estudiantes. La oficina principal quedaba en una estación del metro. Mis amigos me explicaron cómo llegar. Había que bajar largas escaleras eléctricas para llegar hasta la misma. Una no se imagina que debajo de la calle por la que caminamos haya "otra" ciudad subterránea llena de negocios, oficinas, gente por doquier.

Al llegar me desubiqué un poco con lo que parecía ser la cola de personas más larga que yo había visto en mi vida. Pregunté bien, pedí el último y me dispuse a esperar. Yo estaba, claro, acostumbrada a las colas. Qué cubano no!? Aquella no caminaba y cuando faltaba relativamente poco para el cierre de la oficina me di cuenta de que ni ese día ni en los dos días siguientes me iba a tocar mi turno. No sólo estudiantes aspiraban a una tarjeta de transporte más económica. En la cola había todo tipo de personajes.

Decidí acercarme a la puerta y esperar a que saliera el funcionario que atendía las solicitudes. Me propuse abordarlo por asalto y así hice. Preguntar no cuesta nada. Cuando lo tuve a tiro le pregunté muy cortésmente si se podían entregar las planillas un día y pasar a recoger el carnet al día siguiente.

-No, todo se hace en el momento, aquí no se deja nada para luego -cortó tajantemente.

-Y más o menos cuántas personas usted cree que puedan ser atendidas antes del cierre? Imáginese hacer la cola por otras tres horas y que al final no me toque de todas formas... -le dije algo dudosa.

-Ah, no, ese no es mi problema! Yo no tengo la culpa de que haya tanta gente esperando ni de que yo sea el único que los pueda atender. Yo no puedo decirle si hoy la podré atender o no. Si no se puede hoy, venga mañana -me gritó casi.

Yo ya comenzaba a desesperarme. Sin pensarlo dos veces le dije:

-No, eso no puede ser así "si no se puede hoy" porque yo soy estudiante y no puedo estar faltando todos los días a las clases -solté con un tono un poco autoritario, debo reconocerlo.

-Y de dónde es usted? -me preguntó, seguro de haberse dado cuenta del acento extranjero.

-De Cuba -apenas susurré, maldiciendo la hora en que me fuera a decir "Pues váyase a Cuba a reclamar lo que le toca!".

Ahí mismo vino la sorpresa:

-De Cuba! Pero qué bueno! Fíjese, este país está como está porque aquí no hay una mano dura que lo controle! Aquí lo que hace falta es un Fidel que venga a decirles a todos lo que tienen que hacer! -me gritó casi, emocionado.

Yo no hacía más que abrir los ojos, aquello no me imaginé que podía sucederme. Nunca se me hubiera ocurrido! Siguió hablando y gesticulando al tiempo que indicaba con la mano que lo siguiera. Los de la cola ni protestaron. Me quitó casi los papeles de la mano, cerró la puerta tras sí, cogió un carnet nuevo de la gaveta, llenó los datos, y todo sin parar de hablar! Tanto levantaba los brazos que a veces se alzaba ligeramente de la silla para darle más énfasis a lo que decía.

Me pidió una foto... y no, yo no tenía ninguna del tamaño requerido. Pensé que ya no iba a ser posible salir de allí con el carnet en la mano. Tanto había avanzado para irme ahora con las manos vacías... con el buen camino que había tomado su monólogo...

Me dijo que saliera a la calle, que me tirara las fotos con el fotógrafo más cercano, que debía haber hasta más de uno por cada cien metros, que volviera después cuando las tuviera y que tocara y entrara sin hacer la cola, claro está.

Así hice. Subí las largas escaleras o, mejor dicho, ellas me subieron a mí, y salí a la calle en busca de un estudio fotográfico. Pero la calle estaba revuelta, a lo lejos se escuchaban los ecos y gritos de una manifestación inmensa.

-Esto era lo que me faltaba. No será lo mismo preguntarle a un transeúnte cualquiera que a uno que está caminando, gritando, con carteles en la mano... -pensé algo desilusionada. -Y quiere que venga Fidel a arreglar las cosas! Pero si nosotros estamos "desarreglados"!!!

(Continuará en el próximo post...)
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