martes, 8 de enero de 2008

Ahora que Venezuela está en el bombo...

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A finales de 1996 fui a Venezuela por cuatro meses. Caracas me pareció, desde el primer día, una ciudad muy diferente a la Habana, en muchos sentidos. Pero mientras más la fui conociendo, más me fui percatando de las similitudes entre las dos urbes.

Hice muchos amigos con algunos de los cuales aun mantengo el contacto. Experiencias de unos después de que Chávez asumiera el poder, o el nuevo camino que han tomado otros después del cambio de gobierno, será tema de otro post. En éste quiero contarles algo que le sucedió a esta cubana...

Un día temprano me fui al centro a buscar un carnet de transporte especial para estudiantes. La oficina principal quedaba en una estación del metro. Mis amigos me explicaron cómo llegar. Había que bajar largas escaleras eléctricas para llegar hasta la misma. Una no se imagina que debajo de la calle por la que caminamos haya "otra" ciudad subterránea llena de negocios, oficinas, gente por doquier.

Al llegar me desubiqué un poco con lo que parecía ser la cola de personas más larga que yo había visto en mi vida. Pregunté bien, pedí el último y me dispuse a esperar. Yo estaba, claro, acostumbrada a las colas. Qué cubano no!? Aquella no caminaba y cuando faltaba relativamente poco para el cierre de la oficina me di cuenta de que ni ese día ni en los dos días siguientes me iba a tocar mi turno. No sólo estudiantes aspiraban a una tarjeta de transporte más económica. En la cola había todo tipo de personajes.

Decidí acercarme a la puerta y esperar a que saliera el funcionario que atendía las solicitudes. Me propuse abordarlo por asalto y así hice. Preguntar no cuesta nada. Cuando lo tuve a tiro le pregunté muy cortésmente si se podían entregar las planillas un día y pasar a recoger el carnet al día siguiente.

-No, todo se hace en el momento, aquí no se deja nada para luego -cortó tajantemente.

-Y más o menos cuántas personas usted cree que puedan ser atendidas antes del cierre? Imáginese hacer la cola por otras tres horas y que al final no me toque de todas formas... -le dije algo dudosa.

-Ah, no, ese no es mi problema! Yo no tengo la culpa de que haya tanta gente esperando ni de que yo sea el único que los pueda atender. Yo no puedo decirle si hoy la podré atender o no. Si no se puede hoy, venga mañana -me gritó casi.

Yo ya comenzaba a desesperarme. Sin pensarlo dos veces le dije:

-No, eso no puede ser así "si no se puede hoy" porque yo soy estudiante y no puedo estar faltando todos los días a las clases -solté con un tono un poco autoritario, debo reconocerlo.

-Y de dónde es usted? -me preguntó, seguro de haberse dado cuenta del acento extranjero.

-De Cuba -apenas susurré, maldiciendo la hora en que me fuera a decir "Pues váyase a Cuba a reclamar lo que le toca!".

Ahí mismo vino la sorpresa:

-De Cuba! Pero qué bueno! Fíjese, este país está como está porque aquí no hay una mano dura que lo controle! Aquí lo que hace falta es un Fidel que venga a decirles a todos lo que tienen que hacer! -me gritó casi, emocionado.

Yo no hacía más que abrir los ojos, aquello no me imaginé que podía sucederme. Nunca se me hubiera ocurrido! Siguió hablando y gesticulando al tiempo que indicaba con la mano que lo siguiera. Los de la cola ni protestaron. Me quitó casi los papeles de la mano, cerró la puerta tras sí, cogió un carnet nuevo de la gaveta, llenó los datos, y todo sin parar de hablar! Tanto levantaba los brazos que a veces se alzaba ligeramente de la silla para darle más énfasis a lo que decía.

Me pidió una foto... y no, yo no tenía ninguna del tamaño requerido. Pensé que ya no iba a ser posible salir de allí con el carnet en la mano. Tanto había avanzado para irme ahora con las manos vacías... con el buen camino que había tomado su monólogo...

Me dijo que saliera a la calle, que me tirara las fotos con el fotógrafo más cercano, que debía haber hasta más de uno por cada cien metros, que volviera después cuando las tuviera y que tocara y entrara sin hacer la cola, claro está.

Así hice. Subí las largas escaleras o, mejor dicho, ellas me subieron a mí, y salí a la calle en busca de un estudio fotográfico. Pero la calle estaba revuelta, a lo lejos se escuchaban los ecos y gritos de una manifestación inmensa.

-Esto era lo que me faltaba. No será lo mismo preguntarle a un transeúnte cualquiera que a uno que está caminando, gritando, con carteles en la mano... -pensé algo desilusionada. -Y quiere que venga Fidel a arreglar las cosas! Pero si nosotros estamos "desarreglados"!!!

(Continuará en el próximo post...)
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8 comentarios:

GeNeRaCiOn AsErE dijo...

!quE remake terrible, le de la REvoluCiOn venezolana!

lola dijo...

Pues ese señor que te atendió ya estará contento, ya tiene a uno que le va a arreglar todito lo que le hace falta.
Saludos!
P.D. Estuve buscando la única foto que tengo de la escuela al campo, la única vez que fui y no la encuentro, si aparece te la envio, es de 1970 el año de la famosa zafra.

Aguaya Berlin dijo...

GA, viste eso? yo no me lo quería creer! Y eso que fue en el 96... no me imagino ahora: o peor, o me cruxifican!

Lola, una lástima que los venezolanos estén ahora tan divididos a consecuencia de todo lo que ha pasado... O estás a favor, o estás en contra, nada de temas intermedios... Ojalá encuentres la foto! Ya tengo una de Algodar de ese mismo an~o...

Amiga Atlántica dijo...

Que bueno!!! es genial, no? estoy deseando leer la segunda parte!!!, como dicen por aquí en España, "hay gente pá tó".
Bicos,
Mar

Aguaya Berlin dijo...

Hola, Mar!
Indreíble, no? Ahora suman unos cuantos más...
Saluditos desde Berlín!

Al Godar dijo...

Zúmbalo todo en un solo capitulo... No nos hagas hacer la cola a nosotros...
Saludos
Al Godar

General Electric dijo...

en una aventura fui a parar a un país de cuyo nombre no quiero acordarme y se me ocurrió el aquello de "pedir el último". Todo el mundo en la "cola" me miró como bicho raro y pensé que había traducido mal la expresión cubana: "¿el último?" Al rato me di cuenta que la gente en ese país hace cola, pero no piden el último... ni siquiera se sitúan en línea, pero de algún modo misterioso y mágico para mi, todos saben quien es el último y detrás de quién les toca ¿telepatía?

Aguaya Berlin dijo...

Al, Frigi, GRACIAS por pasar!

Al, me quedan dos o tres "cuentecitos". Hace más de diez an~os de eso y me acuerdo como si fuera ahora...

Frigi, a mí también me pasa lo mismo con los alemanes, aunque los hay can~oneros a los que no les importan los presentes y se quieren pasar de listos poniéndose delante... Siempre hay alguien que salta y todo vuelve a su ritmo.