martes, 5 de mayo de 2009

¿Cuán asocial es su colega de trabajo?

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Este es otro post que escribo a ciegas, desde la casa, como mismo hace mi papá para el blog que edito para él, con la diferencia de que él me envía sus posts por email desde Cuba y yo me los mando yo misma desde el trabajo hasta que el nuevo proveedor de Internet (sigo sin conexión desde la casa) haga acto de presencia al menos digital.

Pero a lo que voy hoy: después de varios años caminando por la vida laboral he pasado por la experiencia de tener como colegas a las más variadas personas. Una no anda buscando un trabajo por la cara o el carácter del que comparte oficina sino al contrario, lo que debe primar es el trabajo en sí, sus condiciones, la remuneración y la satisfacción de ganar para sí misma y de realizarse como profesional. Y yo encontré el mío hace rato, de lo que me alegro mucho. Pero hay colegas y "colegas". Y aunque no podemos pretender que todo el mundo se adapte a nosotros o nosotros a los colegas, que cada quien tiene sus pulgas y yo las mías, óiganme, al mío estoy al tirarlo por la ventana de la oficina, esa que ven detrás del buró. Es un cuarto piso. Ahhhh, lo digo en bromas, claro.

Si les cuento que hay días en que intercambiamos tres palabras ¿me lo creerían? Como lo leen: "Buenos días", cuando el segundo de los dos llega por la mañana a la oficina, y "Chao", cuando nos despedimos por la tarde. ¿Se puede trabajar así? Sí, claro. Es más, no abogo por el blablablá en un tiempo durante el cual nos pagan para trabajar pero a donde han llegado las relaciones con mi colega no les deseo que lleguen las suyas. Lo bueno del caso: él mete sus narices en sus cosas y yo, en las mías. Y no nos llevamos mal, no, o al menos no nos hemos echado los perros. Todavía. Yo diría que es un muchachito que tiene que aprender un par de cosas aún...

Al que tengo a tan sólo dos metros le doy tres vueltas en la experiencia profesional, en los años de trabajo y también en las relaciones interpersonales. Quizá eso lo tenga en el más absoluto silencio durante la jornada. Bueno, eso he llegado a pensar. Pero cuando yo tengo que hablar por teléfono por razones de trabajo y mi colega se pone audífonos para no oir, o cuando viene algún otro colega a discutir sobre un tema y el mío sale de la oficina o chasquea la lengua en evidente gesto inconforme, o cuando llamo y converso (bajito) con mi esposo y el de al lado hace ruidos, abre ventanas y se muestra insoportable, ya es mucho, ¿no creen? He llegado a hacerle lo mismo a ver si le gusta pero no, no entiende. Y la que me estaba descarrilando y volviendo asocial era yo.

¿Será que está celoso? Jijijiji, no, no lo creo. Por eso le canté las cuarenta el otro día, muy civilizadamente, como acostumbran los alemanes, porque no pude esperar más. Se quedó en una pieza. Y se ha medido más a partir de ese momento. Sigue sin mediar palabra entre los dos, sólo las estrictamente necesarias, en temas profesionales, por supuesto, y yo no me quejo porque mayor concentración en mi trabajo nunca he tenido. Pero prefiero a otro tipo de colegas. Las charlas e intercambios colegiales son, como los eventos, la fuente de la inspiración. De eso estoy convencida y lo trato de transmitir en lo posible a los demás, a mis alumnos también. Pero hay colegas "difíciles".

¿Cuán asocial es el suyo?
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11 comentarios:

A Cuban In London dijo...

Baste decir que trabaje una vez con un par de ellos a los que les gustaba la pornografia. Y yo era el segundo al mando en el departmento de operaciones de la agencia de viajes. No niego que pense un par de veces en echarlos pa'lante. Pero un chivato no avanza mucho asi que mientras que ellos estaban en lo suyo yo me iba para el Nandos de la esquina para almorzar haciendoles saber que tan pronto regresara a la oficina se tenia que acabar la jodedera.

Como bien dices, hay Kollegen y 'Kollegen'!

Saludos desde Londres.

Puchungurria dijo...

está pesaaa la cosa en la oficina, yo creo que deberias tirarlo del cuarto piso.

Morgana dijo...

Hola Aguaya!

Bueno, yo tuve uno hace poco, que no paraba de hablar mal del jefe, pero mal. Es más, no hacía otra cosa. Yo la verdad que estaba muy de acuerdo con él porque nuestro jefe era lo peor.
Bueno un buen día, viene el jefe a conversar con nosotros sobre su trabajo pregúntandonos opinión sobre unos documentos. Me pregunto primero a mi, yo le dije que estaban un tanto incompletos, que estábamos fuera de plazo y era importante que pusiera de su parte.
Luego sin decir una palabra se giró a mi colega y le hizo la misma pregunta a la cual este respondió:
"Yo creo que su trabajo está muy bien así"
Yo me quedé de una pieza...no esperaba eso de él. Si no quería apoyar bien, pero de ahí a decir que el trabajo del subsodicho estaba MUY BIEN...
De ahí en adelante de más está decir que las relaciones no fueron las mismas. Ahh y le dije que delante de mí no hablase mal ni de su novia:-))))...

Besos a todos..

pta: Luego de la conversación, me ascendieron :-)....

casa concordia dijo...

nosotros en la oficina por suerte tenemos un clima muy cordial con charlas y desayunos incluidos, es lo mejor, sinceramente espero que estes mejor, aparte ya tienes que hacer una movilizacion para tenr internet!

Sarinha dijo...

Trabajo en la redacción de un periódico, las mesas están dispuestas en una misma sala, en grupos de 4, por secciones del periódico. Lo mismo hablamos con nuestros compañeros de sección, como con los que se encuentran a la otra punta del local, a voces si hace falta, y pronto se convierte en una conversación de todos. La verdad, somos bastante sociales...

microemprededores dijo...

yo soy de esas personas que hay dias que habla mucho y dias que no habla jaja. por lo menos no soy predecible. :P

glazam dijo...

Yo estoy retirada ya pero tuve diferentes tipos de colegas, entre ellos los que se convirtieron en amistades de toda la vida, hasta el día de hoy; otros que me hicieron la vida imposible, a algunos les canté las 40, a otros los ignoré porque no valìan la pena, pero la realidad es que en cualquier parte las relaciones humanas son difíciles así que no lo tires del 4to. piso porque te va a costar trabajo levantarlo del piso, ja, ja, ja. Besos y pacienciaaaaaaaa

Azucala dijo...

Pues ya conozco a esos tipos de colegas, he pasado por tantos trabajos aquí que te diré que abundan demasiado. Creo que es el factor de la envidia lo que hace que se corrompan de esa manera. Yo lo viví muy de pecho cuando comencé a dar los turnos de educación física en la escuela a los del décimo.
Allí me di cuenta de unos colegas como esos que cuentas, pero tengo que aprender a ser más ecuánime y cantar las cuarentas suaves. Pero no siempre lo logro y por no mandarlos bien lejos termino encerrada en el baño llorando de soledad. Se fuerte amiga, como me gusto esto que has escrito.

Chez Isabella dijo...

Agua, muy buen post. Refleja como pocos las diferencias culturales a las que nos vemos confrontados quienes decidimos emigrar.

Yo he tenido experiencias buenas, malas y regulares. A ver, comienzo por la universidad. Allí, entre los mismos latinos del departamento de español, había tremenda choricera y sacadera de trapos sucios. Nada, que no te dejan avanzar y te cierran las puertas en las narices. Creo, como dijo alguien por ahí, que hay un poquillo de envidia en esa actitud. Lo que tienen con los cubanos es algo inexplicable. De allí me fui por mi voluntad, cuando empecé en el museo; a pesar de todo, les gustaba como trabajaba.

Luego, en la misma universidad, pero en el programa de museología, encontré de todo: un profe a quien admiro mucho intelectualmente que se hizo mi amigo y con el que he compartido momentos fabulosos, tanto en la vida académica como en el plano personal. Pero también tuve la desgracia de lidiar con gente muy oportunista (mi antigua tutora). Ya sabes, el tipo de académicos que te abren las puertas y te ofrecen de todo, pero luego constatas que es para chuparte tus ideas. Por suerte, ¡SALí DE ELLA!

En el museo, en cambio, me fue mejor y obtuve más reconocimiento. Allí tuve otra colega cubana con la que almorzaba todos los días. Yo llevaba almuerzo para las dos y todo el personal venía a ver lo que estábamos comiendo de tan rico que olía siempre. Esta chica se ha quedado como amiga mía, y a pesar de que luego se exilió en USA, hablamos casi a diario. También es historiadora del arte; tenemos muchos puntos en común. Imagínate, ella estaba sola en MTL; yo era como su familia. Cuando trabajábamos horas extra hasta por la noche, poníamos Van Van e Irakere. Nos divertíamos mucho; ya los guardias de seguridad nos conocían por la bulla, ¡jajajajaja!!! Con los quebecos que trabajaban allí también hice buenas relaciones. Un poco más superficiales con los jefes -algunos verdaderas pestes emocionales-, pero las jerarquías existen siempre. Lo normal.
¡Saludos desde Montreal, guapísima! Y ojalá restablezcas pronto tu conexión.

Anónimo dijo...

No sera que le atraes?Que le gustas?
No has pensado en esa posibilidad aunque no te interese el tema?
Un saludo.ROBERTO

Aguaya dijo...

Saludos a todos!!

Sigo peinando los emails, los comentarios, los blogs, las visitas,... al que no peino es a mi colega... qué pesa'o se pone a veces, mi maaaadre!!!! Oigan, y yo tengo una paciencia...

Eso de almorzar o tomar algo en grupo, al menos una vez a la semana, lo veo muy bien. La tensión se libera un poco en esas ocasiones. No dicen que los mejores negocios se cierran en las mesas de los restaurantes???

Jajaja, no creo que le atraiga yo a mi colega, aunque no sería el primer alemán que se queda bobo con esta belleza cubana, jijijiji...

Un abrazo bloguero para todos, y suave con los colegas...

AB