jueves, 28 de mayo de 2009

Desarraigos alimenticios

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Imagen tomada de freestockphotography.

Cuando llegué a este país compraba desaforadamente cuanta carne, chocolates y "chucherías" descubría en los mercados, probaba toda fruta nueva que me cayera en las manos, le echaba hasta seis cuadritos de azúcar a un vaso de jugo, me daba gusto saboreando quesos, embutidos, yogurts, comidas en general, hasta que no me cabía un grano más de arroz en el estómago.

Pero poco a poco, con el paso del tiempo, se fueron aplacando esas ansias de comer todo lo que no comí en los 30 años que viví en Cuba (la sazón alemana ayudó: todavía hoy no me acaba de convencer). Lo cierto es que empecé a añorar un buen día a aquellas comidas que intenté desarraigar a la fuerza una vez puse un pie en Alemania. Quise comer nuevamente huevos y revoltillo. Me sorprendí comiendo harina de maíz y suspirando por el boniato hervido. Y ahora, ahora mismo me comería una ensalada fría como las que se hacían en los cumpleaños y fiestas cuando yo era niña, con coditos como los de la imagen arriba.

En el trabajo casi siempre pido el plato que no tenga carne. No soy vegetariana pero eso de que se me haga la boca aguas cuando hay puré de papas con dos huevos duros, y le pase por al lado a un bistec de puerco empanizado con papas fritas y ensalada no debe ser normal... ¿no creen?
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9 comentarios:

glazam dijo...

Eso que has pasado es normal y creo que todos los que emigramos lo hemos experimentado. Primero el ansia de todo lo que no disfrutamos en años y terminamos comiendo lo que aprendimos a comer en nuestra Patria.
Yo cocino "a lo cubano", el arroz diariamente, picadillo, carne con papas, fricasé de pollo, ropa vieja, platanitos maduros fritos. ¿Quieres algo más rico que huevo frito con arroz blanco y aguacate? No podemos evitarlo.
Un beso.

Gladys

Raul Colon dijo...

En efecto, como bien dice Gladys es un proceso colectivo ese de probarlo todo primero y regresar luego a los origenes, salvo, que como en mi caso tengas por pareja a una canadiense francofona que hereda a la perfeccion la sapiencia de la alta cocina gala. Es bueno conservar la tradicion, pero es vital seguir explorando el planeta gastronomico, son muchos los placeres escondidos ahi que los cubanos desconocemos casi por completo...

Rosa dijo...

A mi me encanta la comida asturiana cuando la como fuera de casa, ya sea en un restaurante o en casa de alguien que nos invite, pero cuando la hago yo no queda igual, así que regreso a mis frijoles negros y mis chícharos y toda la cubanada. Por cierto, el otro día zumbé un huevo frito encima de los frijoles con arroz y nos chupamos los dedos. Que cosas tiene la vida! Besitos.

A Cuban In London dijo...

Pues si, es completamente normal, querida agu. Ahora tienes opciones, que no tenias en Cuba. A mi me ha pasado algo parecido aunque voy al mercado y veo butifarra o morcilla, me le tiro como el que mas :-).

Saludos desde Londres.

lola dijo...

No hay muchas diferencias entre la comida canaria y la cubana, la más importante es que ellos acompañan todo con papas y nosotros con arroz.
Mi madre cuando vino siguió haciendo sus comidas cubanas, encantada de poder ponerle de todo como en los viejos tiempos. Y mi hija se acostumbró a comer de los dos tipos de comida, pero ha terminado aborreciendo el arroz blanco, aunque ahora vive en la comunidad española que más arroz se consume, cosas de la vida.
Saludos y que tengas un buen fin de semana que ya está a la vuelta de la esquina

inmobiliaria bahia blanca dijo...

debe de ser una parte muy dificil de la parte del desarraigo mas alla de no ver los amigos, el tema de cambiar los habitos alimenticios debe ser muy dificil, es una de las partes que me complicaria a la hora de partir.

MAYEYA dijo...

Que razón tienes Aguaya. Y es que a pesar de los pesares no hay nada como la comida de casa, los sabores de la infancia, lo olores de la comida de tu madre. Acabo de regresar de La Habana y siempre que vuelvo de un viaje lo que quiero comer es un huevo frito con patatas y pan , mucho pan. Trás rodar por el mundo he comprobado que España comemos como nadie. Muchos besos .

Silvita dijo...

Jajaja! Hoy mismo comí huevo frito (2) con arroz blanco y ensalada de tomate.
Qué casualidad!
Me faltó el aguacate, Gladys, porque aquí siempre me falta. Para dar con uno bueno hay que abrir por lo menos cinco malos.
Rosa, no sabes lo que diera por una buena fabada... será genético, mis dos abuelos eran Asturianos, emigraron para Cuba ya hombres, así que mi ADN es 50% de esa tierra hermosa y perfumada.
Agua, es normal... y espero que también sea normal querer probarlo todo, lo cual también hago. Quiero saborear el mundo!
(por eso tengo unas libritas de mas... :-( pero mucha alegría jaja!
Buen provecho a todos los blogueros golosos que hay por ahí!

Odette dijo...

Chica, pero eso de suspirar por el boniato hervido ya es "demasiaíto", no?
Un beso.