Estas son nuestras huellas...
...y ésta es mi niña pisando la nieve, como me gusta también a mí hacerlo: tiene un sonido especial cuando los zapatos la escachan.
Ella quitó la que había encima del columpio y después nos fuimos para el Kinder, a unas tres cuadras y media (largas) de donde vivimos.
En el camino nos sorprendió una tormentica de las buenas...
...que también pintó de blanco las cercanías de mi trabajo:
No pude coger ninguna guagua porque ese día estaba en huelga la red de metros y guaguas, así que todos tuvimos que caminar durante unos 15 minutos, bajo el chin-chín de finos copitos que aun caían.
Total, con el tiempo tan loco que tuvimos en el día ya por la tarde no había ni rastro de tormenta de nieve. El tren estaba un poco más frecuentado que de costumbre pero todo el mundo cupo y nadie tuvo que quedarse a esperar el próximo:
Nadie diría que por la mañana, en esta esquina, no se veía ni por dónde había que caminar (comparen con la de cinco fotos atrás)...