
De ahí a la entrada del Zoo hay que caminar una cuadra, dos a lo sumo:

En la caja pagamos los tickets. Parece que era un día especial pues sólo pagamos por una persona mayor (¡12 Euros!):

El Zoo es muy grande pero ubicarse en el mapa no es difícil:

Los elefantes estaban cerca y uno de ellos se rascaba contra un tronco. A la vez trituraba un bambú que sonaba muchísimo cuando lo partía. ¡Qué lengua más dura!

Puntea, bailarina, ¡puntea!

En la casa de los monos estuvimos buen rato. A la niña le encantaron. A éste que estaba en la pared se le podía tocar la nariz. Dicen que da suerte. Algunos se han pasado de rosca y lo han besado fervorosamente...

...y otros, como yo, nos quedamos boquiabiertos cuando vimos la comida que comen los monos:

Por cierto, este parque Zoológico gasta al año 14 millones de Euros de los cuales financia el 85% con propios ingresos. El resto lo pone el Senado de Berlín. De esos 14 millones invierte una buena cantidad en comprar la comida para los animales. Las cifras más impresionantes son las siguientes (al año): 300 mil kg de heno, más de 270 mil kg de verduras, más de 108 mil kg de paja, más de 210 mil kg de remolachas, casi 102 mil kg de manzanas, casi 36 mil kg de carne, 57 mil kg de pescado, casi 23 mil kg de huevos y 12138 ratas.
Después de haber leído estos datos voluminosos en la 50 edición de la Revista del Zoo pienso en dos cosas: en el hambre que sentí cuando vi la mesa con la comida de los monos, y en que los animales berlineses comen considerablemente mejor que muchos de mis compatriotas que aun viven en Cuba... Ni compararlos con los animales del Zoológico habanero...
Bueno, seguimos. Después fuimos a la casa de los felinos. La atracción principal eran dos leoncitos y los trozos de carne que se estaban comiendo:

Mírame a los ojos, baby...

Esta escultura está dedicada a los perros que ayudan a los ciegos, débiles visuales e incapacitados físicos...

...ellos están muy bien entrenados y llevan un arnés fijo del cual se agarran las personas. Estos perritos avisan a la hora de cruzar la calle, donde hay semáforos para peatones saben distinguir muy bien entre la roja y la verde, y en la casa ayudan alcanzando objetos.
Cuando pasamos por la casa de los hipopótamos tuvimos que dedicarles algunos minutos, pues tres de ellos estaban "alborotados". Aquí en la foto logré captarlos a los tres, metiéndose mordiscos y meneando las cabezas levantaban tremendas olas:

Seguimos caminando y pasamos por donde estaban las vacas. Yo no quería poner esta foto pero mi esposo me dijo que sí, que la pusiera...

...y es que así les puedo enseñar que en el Zoo berlinés también hay vacas (en Cuba no, por ejemplo, que yo recuerde...).
En este kiosko se venden tickets de lotería. Cada uno cuesta 50 centavos de Euro. Entre todos los tickets hay 6 con un premio de 1000 Euros.

Cuando íbamos en retirada pasé trabajo para separar a la niña de estos carritos...

...a esa hora quería que le comprara uno. Por 3 Euros el Zoo los alquila y se pueden llevar en ellos a los niños por todo el parque.
Fue una tarde bonita. El tiempo estuvo de maravillas, el sol no se escondió detrás de las nubes ni un minuto.