domingo, 16 de marzo de 2008

¡Qué detalle!

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La vecina de los bajos nos ha traído estas bellas flores. Quiso agradecernos el que guardásemos en nuestra casa los paquetes que han sido para ella pero que no ha podido recibir personalmente al no estar cuando el cartero ha venido.

Ya yo les había contado que el cartero siempre llama dos veces: una a su puerta y la otra a la del vecino, si Ud. no está en casa, para preguntar si puede dejar los encargos y así ahorrarle a Ud. el camino al correos para buscar sus paquetes en otro momento.

A mí no me molesta, siempre que pueda, abrir la puerta y dejar en la entrada los paquetes de otros. Ya sea un libro comprado vía Amazon o un televisor encargado por catálogo, el cartero le deja al destinatario una tarjeta con los datos del vecino que recibió su paquete. A nosotros nos han guardado los nuestros también.

La vecina de los bajos nos sorprendió ayer con las flores. Muy amable de su parte. Un detalle así bien vale también con los que nos hacen el favor a nosotros, ¿verdad? A la larga vamos conociendo mejor a los vecinos, oportunidades casi únicas en estos países donde la puerta de al lado es siempre un misterio.
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3 comentarios:

Eufrates del Valle dijo...

Que bello post. Estos son los post que van revelando al ser humano que estan detras de un blog. Tu reconocimiento al detalle de tu vecina, revela tu corazon. Saludos a la familia!

Betty dijo...

Pues sí que es un detalle cálido en esta Europa en que, efectivamente, poco se sabe de nuestros vecinos salvo un viaje compartido en ascensor y unos buenos días si el azar nos junta al abrir...se agradece el agradecimiento, valga la redu;-)
un beso

Aguaya Berlín dijo...

Gracias Eu, eres un amor!!

Y sí, Betty, así mismo es: los vecinos tienen muy poco contacto entre sí. Aquí no existe eso de "no tendrás por ahí un poquito de azúcar que me prestes?" :)

Saludos para los dos!