
En el post de ayer les comentaba sobre el libro de Wayne W. Dyer que tengo en casa y sobre la blogacción cubana del 1ro de junio pasado. Casi una tonelada de bytes se escribió los días que sucedieron al señalado día. Opiniones a favor y en contra, posts largos y cortos, juicios menores y otros pasados de rosca. Hubo de todo mayoritariamente en dicotomías, a las que estamos acostumbrados los cubanos, binarias voces que muy difícilmente se dan la mano en el medio.
Con la cacerolada del pasado 1 de mayo no hubo tanto revuelo, sin embargo. Y según recuerdo, no fue convocada desde Cuba (corríjanme si no). Ella solamente exigía "que el gobierno elimine las actuales restricciones para que todos los cubanos podamos viajar libremente". Con la de exactamente un mes más tarde se viró al revés la blogósfera cubana. Ella sumaba dos peticiones más a la anterior: "liberar a los presos políticos en Cuba" y "levantar las prohibiciones de acceso a Internet para los cubanos".
Prefiero pensar que la próxima no va a disparar exponencialmente la guerra entre los mismos blogueros cubanos. En eso no deben convertirse las blogacciones o como quieran llamarles a estos actos espontáneos en la blogósfera y las redes sociales. El fin y no los medios es lo que debe importar. No tenemos ni un mililitro menos de cubanos los que vivimos fuera de Cuba, ni un gramo más de cubanía los que viven dentro. A creer lo contrario es a lo que nos han llevado los últimos 50 años. Tan válido es tirar una tiza como pararse en una tribuna, sea cual sea la latitud de las mismas.
Algunos museos alemanes tienen pantuflas que cada visitante debe ponerse, sin quitarse para ello los zapatos, para conservar en lo posible maderas antiquísimas de pisos históricos. Como las de la foto con que encabezo este post. Yo sugeriría, si me lo permiten, usar algunas de esas para caminar con menos euforia bloguera la próxima vez. La rebambaramba del dime que te diré no ayuda a nadie, al contrario, debilita. Con pantuflas blogueras lograríamos lo mismo y dañaríamos menos a los demás.
(Continuará...)