Se trata de una fiesta que se celebra todos los años alrededor del "Día de San Martín", el 11 de Noviembre, con orígenes en la Edad Media (época entre los años 500 y 1500). Ya no tiene carácter estrictamente religioso sino que tal celebración ha pasado a formar parte de las tradiciones populares, sobre todo en los países de Alemania, Austria y Suiza. No está documentado aún históricamente, pero se cree que tales fiestas son las antecesoras de la anglosajona Halloween.
Las tradiciones asociadas a la fiesta incluyen las comidas típicas donde el ganso asado no debe faltar, los cantos alegóricos y el recorrido con linternas de papel y faroles. De las dos últimas puedo dar fe de cómo los niños las preparan con días de antelación para luego disfrutarlas en compañía también de los padres.
Las seños y "los" seños, porque también hay dos hombres educadores, del Kindergarten son los encargados de adornar el patio del mismo. Vasos de cristal decorados y pequeñas lamparitas son colocadas en los caminos para alumbrar el recorrido de San Martín (antes) y de los niños (ahora):



Al principio el embullo es creciente y mis niños llevan en sus manos las lamparitas de papel y los faroles que días previos construyeran y pintaran ellos mismos. Al chiquito lo ayudaron, claro está...

El farolito no es difícil de hacer. Se trata de una botella plástica de agua a la que se le corta la parte superior y se reviste por fuera con papel coloreado y decorado.

Puede ponerse una pequeña velita en la base, por dentro, pero también se venden unas varitas a las que está acoplado un bombillo pequeño, que es el que alumbra, y un aditamento con melodías cortas.

Tal y como les avisé: al principio, todo bien. Más tarde los niños se cansan de llevar todo el tiempo los faroles en las manos y terminan así, "llevados" por el coche :-)

Una fogata no puede faltar, el fuego (sagrado) como ritual de fertilidad (en la tradición pre-cristiana), alrededor del cual se cantan canciones que aprenden también los niños días antes.

La mía nos tenía mareados en la casa a mi esposo y a mí, que hasta yo me aprendí algunas estrofas... En la fiesta gritó de lo lindo, ¡se las sabía todas!

Después de la fogata y los cantos, hubo de comer: nada de ganso pero sí chocolate caliente, té, vino navideño, pan con salchicha y dulces que el Kindergarten "aporta" y vende luego por precios simbólicos (centavos de Euro) para recaudar algunos fondos.
Más tarde comienza el recorrido. En otros lugares supone a los niños tocando de casa en casa pidiendo a los vecinos caramelos y frutas. En el Kindergarten fue una vuelta a la manzana, todos juntos, cantando también las canciones. El chiquito mío iba en su coche porque ya camina pero no tanto, pero la grande caminó todo sin protestar, al contrario: iba de lo más entusiasmada al lado de sus amiguitas. Con nosotros a veces se pone majadera y quiere que la carguen...
Una fiesta bonita, tradición entre tantas que son nuevas para nosotros en este segundo país en que vivimos. No las conocemos ni son parte de nuestra infancia o vida, pero para los niños sí lo serán, así que habrá que aprenderlas. A mí me recordaron cuando en mi Circulo Infantil habanero, por allá por el 72 o el 73, me hicieron un día "Estrellita" y hubo una fiesta grandísima, con cantos, desfile de trajes, payasos, y ya no me acuerdo de mucho más. Lo de Estrellita debe haber sido por portarme bien: yo era bastante tranquilita y me gustaba lo mismo recitar, que cantar, que bailar. Nada de eso lo he seguido después... bueno, sí, en la ducha canto a veces :-)