
De niña siempre me quedaba extasiada con los cuentos "de antes" de mis padres y mis abuelos. Yo me metía en sus historias y trataba de imaginarme cómo era la vida cuando eran ellos niños y yo no había nacido todavía. Hoy la niña mía es la que nos pide cuentos de cuando éramos chiquitos a mi esposo y a mí. El niño sólo nos mira con sus ojazos grises. Deja que aprenda a pedir por sí mismo...
Uno de los que no olvido de mi papá es el de cuando iba a un cine en la Habana (no recuerdo el nombre del cine) a ver películas en tres dimensiones. Habrá ido quizá un par de veces cuando era niño. Me gustaba siempre la parte de cómo se impresionaba con las escenas donde los personajes y sus movimientos ocurrían como si estuviera él dentro de ellas, espejuelos de 3D de por medio.
Con esa imagen entré la primera vez al CineStar IMAX 3D Sony Center (acostumbrada como estaba en Cuba al Mara, el Yara, el Alameda, este nombre me parece demasiado largo...). Una segunda visita la hice hace unos días por el mediodía. Fui a ver la película Momias 3D - Secretos de los faraones en una de las pantallas más grandes del mundo para filmes en 3D.

Ni sé cómo contarles qué se siente al estar una sentada en una butaca que te invita a dormirte en vez de a ver cine (por lo cómoda que es, pero yo aguanto despierta, claro) y tener frente a ti a una pantalla de 588 m² con imágenes y secuencias que "te vienen para arriba", como mismo me contaba mi padre, por las gafas de 3D que tienes puestas... Y si fuera sólo eso, pero con los 25 mil Watts del sistema de audio espacial que tiene el CineStar IMAX 3D Sony Center, el disfrute es perfecto.

El CineStar Potsdamer Platz fue inaugurado el 20 de Enero del 2000 en el modernísimo Sony Center de la famosa Potsdamer Platz, cuna del Festival de Cine de Berlín, la Berlinale (la cual también seguiré de cerca en Febrero próximo).

Aunque corto, me gustó el filme de los secretos de los faraones. Más me gustó, sin embargo, el puente imaginario que construí de la Habana a Berlín, una vez más, con las historias que mi papá me hacía hace años. Por cierto, aunque ya no pueda oirlas de sus labios, por la distancia, aún él cuenta historias. Y las escribe. Yo se las publico en el blog A empujar el almendrón.
El cine me fascina. Pido un deseo y me veo sentada en el Acapulco, en medio del XXX Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de la Habana...