sábado, 22 de noviembre de 2008

De ferrocarriles alemanes y espejuelos

votar
Acabo de regresar de Fráncfort del Meno (Frankfurt am Main en Alemán). Más de un tercio del día lo pasé sentada en el ICE (Intercity-Express), tren de alta velocidad y el más confortable de los ferrocarriles alemanes que llega a alcanzar hasta los 320 km/h. Pero pasé un susto en Berlín antes de salir para Fráncfort... Les cuento:

Estación Central de Berlín (Berlin Hauptbahnhof), la mayor de paso en la Unión Europea.

Perdí el tren de ida a Fráncfort. Ni me apuré cuando vi al veloz rojiblanco estacionado en el andén del Hauptbahnhof. Yo hubiera jurado que salía a las 8:36am pero no, salió a las 8:32am, como comprobé después estaba escrito más que claro en el pasaje que tenía en la mano. Si hubiera corrido escaleras arriba, me hubiera dado tiempo de entrar antes de que cerrara las puertas...

Los ICE (i-ce-e) han recorrido más de mil millones de kilómetros desde 1991.

Empecé a sudar frío, el desaliento me venció por minutos, ganas me dieron de echarme a llorar. ¿Qué podía hacer? Perdía así una reunión de trabajo importante a la que no debía faltar. Primera vez en mi vida que no llego a tiempo. Ni siquiera un domingo se me fue el ómnibus de la escuela donde estuve becada; jamás perdí un avión; nunca llegué tarde a una cita importante por culpa del transporte (en Cuba lo que hacía era salir con sobrados minutos, en ocasiones hasta horas, de antelación).

Me dirigí al centro de viajes de los ferrocarriles. "Se me acaba de ir el tren a Fráncfort delante de mis narices. ¿Cuándo sale el próximo?", le dije sin esperanzas a la muchacha detrás del mostrador. "En 19 minutos pero no es directo, debe cambiar en Hanóver (Hannover en Alemán). Le costaría 51 Euros el nuevo ticket". Respiré. ¡Aún puedo llegar a tiempo! Pagué, subí al nuevo andén, y no me despegué de la pizarra electrónica hasta que llegó el coloso de los raíles alemanes.

Se trata del mismo ICE: "los convoyes pueden ser divididos en dos mitades iguales, para aquellos trayectos en los que interesa disponer a partir de una determinada ciudad trenes con menor capacidad que se dirigen a dos destinos diferentes".

Una se confía tanto en la puntualidad del transporte alemán... pero los ojos traicionan y no leen lo que dice el papel. Definitivamente necesito espejuelos.


[Fuente consultada: Wikipedia. Las fotos son mías.]
Share |

6 comentarios:

Diliviru dijo...

Hola Agu:
Me recordaste a mi hace unos 14 años cuando no teniamos ni la mas remota idea de que yo necesitaba lentes, siempre se me pasaba el autobus porque no le veia los nombres, o alguna vez me subi a uno equivocado, jajaja. Y vaya que son puntuales, no como los autobuses de aqui que como buenos mexicanos siempre toman sus benditos 10 minutos de tolerancia!!!
Lo bueno que todo se soluciono :)

Saludos de una desmadrugada fan

Aguaya Berlín dijo...

Dianita, lo malo del caso es que el oftalmólogo me dice que es insignificante, que si quiero me los pongo pero que me aconseja esperar.

No quisiera que fuera después de haber perdido 3 aviones, 8 trenes y 4 guaguas :-)

Un beso para ti!!

Betty dijo...

hola Agua, la cosa es que llegaste!

nada amiga, lo tengo asumido, al pasar la curva de los 40 me convencí de que los rótulos de las vitaminas no son más pequeños que antes y de el monitor de mi Dell no tenía mal el contraste...simplemente me cogió la presbicia;-)) y aprendí a llevar gafas de cerca! Un beso de paso

Eufrates del Valle dijo...

Muy buenas fotos estimada Aguaya. Que maravilla esos trenes europeos. En este lado del Atlantico, el sistema de ferrocarriles es obsoleto comparado con los que uds. tienen por alla.

Oye, que tal unos lentes de contacto...?

Verónica dijo...

Hola, Aguaya. A mi esos trenes europeos de gran velocidad me gustaron siempre, pero a la vez uno se siente mas pequeñita, no se, como mas objeto en medio de todo ese trasiego de trenes tan friamente puntuales. Ante esos trenes no valen unos minuticos de mas, un Esperame que ya estoy llegando, ten piedad de mi vista, nada, el tren llega y se va, sin que uno importe mucho. Para el buen funcionamiento, claro, pero hay que seguirle ese ritmo!
Saludos,
Verónica

Aguaya Berlín dijo...

Hola Betty, Eu y Verónica!

Pues sí, ya no tengo 20-20 :-( pero dice el doctor que no vale la pena que me preocupe por espejuelos ni lentes (en estos últimos pensé pero siendo solamente para leer de cerca no creo que me vaya por esa opción...).

Los trenes (o los choferes de los trenes y transporte público en general) me parecen tan insensibles... a los 15 segundos el metro cierra sus puertas y sigue, por ejemplo... A muy pocos he visto esperar por alguien que ya ven viene corriendo para montarse. Y jamás he visto a un chofer de ómnibus parar fuera de parada para dejar o subir a alguien.

Saludos a todos!