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Hace unos días les exponía algunos temas tratados por José Luis Orihuela en su libro La revolución de los blogs. Cuando las bitácoras se convirtieron en el medio de comunicación de la gente. Les comenté sobre el poder de los blogs, sobre los tipos de visitantes que tiene un blog, o sobre el por qué o no bloguear. Hoy quisiera discutir sobre un nuevo tema: las lecciones que los viejos medios (los medios de comunicación tradicionales, donde existe mediación editorial unidireccional) pueden aprender de los nuevos (los medios sociales, donde los usuarios más diversos llevan el protagonismo de la información).
Les propongo lo siguiente: presentarles las seis lecciones que Orihuela destaca en su libro, e intentar discutir en los comentarios a este post cuán aplicables podrían ser en el caso cubano. Será algo así como darle una pista al gobierno de por qué los medios sociales, los blogs entre ellos, terminarán imponiéndose tarde o temprano. ¿Qué les parece? Allá voy... (con debida autorización de Orihuela):
Lección 1 - Entender el periodismo como una conversación: Aprender a dialogar con sus públicos es una de las tareas pendientes de los medios tradicionales. La información no debe seguir viajando en una sola dirección.
Lección 2 - Aportar un enfoque más personal a las noticias: Una voz que no pretende ser un narrador omnisciente y neutral, sino que asume su carácter personal y subjetivo, es lo que los internautas buscan en la Red.
Lección 3 - Diversificar las fuentes: El repertorio de fuentes tradicionales tiene que enriquecerse, incorporando a los nuevos agentes de la comunicación pública.
Lección 4 - Gestionar mejor los errores: Los medios participativos han asumido el control y la crítica a los errores y manipulaciones de los medios tradicionales.
Lección 5 - Cambiar el ritmo: La frecuencia de actualización de los medios tradicionales caduca frente al paradigma del tiempo real de los medios sociales.
Lección 6 - Incorporar nuevos formatos y nuevos temas: Para atraer a los lectores ya no bastan los formatos de los medios tradicionales, de los cuales los internautas toman cada vez menos información.
Así por arribita creo que sería muy difícil, sinceramente, intentar convencer a los anquilosados y obsoletos métodos periodísticos, editoriales y gubernamentales cubanos que tienen que cambiar. Pero al menos podemos discutirlo un poco, ¿verdad?