jueves, 29 de mayo de 2008

Azul es el color del cielo...

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(Tengo el gusto de presentarles a un columnista invitado: Lelé Santos. Hoy vamos a hablar de pelota...)

Azul es el color del cielo...
Por: Lelé Santos

Adonde jueguen se llenan los estadios, más que de costumbre. Se vuelve una fiesta, un espectáculo verlos en acción. Todos les quieren ganar, se esfuerzan al máximo por conseguir la victoria frente a ellos y, si la consiguen, les sabe a gloria. Es ganarle al equipo que cuenta con mayores seguidores y detractores en la Isla, al equipo insignia de la pelota cubana o, simplemente, los Industriales.

© flickr/R.Motti

En Cuba la pelota es pasión, y siempre ha sido así. Hay 11 millones de managers y la misma cantidad de umpires. (Por mi madre que no puedo evitar el uso de términos ingleses. Ni la Toma de La Habana por los ingleses ni la seudo-república tienen que ver, es que el baseball no lo inventamos nosotros. Bastante hicieron los mexicanos o los propios cubanos con llamarle pelota, pero bueno, nosotros entendemos los términos propios de este deporte). Como mismo en Brasil es el fútbol, aquí es la pelota, y la capital de todos los cubanos y cubanas absorbe cualquier problema de índole regional, que siempre han existido, por desgracia, y los vuelca en su equipo representativo, los Industriales. Por tanto, la pugna es constante.

© flickr/R.Motti

Todavía quedan muchos, incluso seguidores, que desconocen el origen del equipo. Fue en 1963 que el Che, cuando era Ministro de Industria, ideó formar un equipo con ese nombre para jugar en la Serie Nacional, en pañales por aquellos tiempos. Ha llovido cantidad de allá pa' ca'. Hoy por hoy archivan más títulos que nadie, once, cuatro seguidos cuando empezaron; los más recientes fueron los dos seguidos en 2005 y 2006 y en el 2007 fueron los subcampeones. También mantienen la marca de más victorias en una serie de 90 juegos, con 66. Y si entramos en el tema de los más de 40 buenos peloteros que han decidido "probar suerte en otras lides", es el equipo que más ha "aportado" al exterior; esto último puede ser negativo o positivo, depende desde donde se mire.

¡En la puerta de mi casa no falta mi apoyo!

Claro, de las victorias no nos acordamos cuando se pierde. Uno nunca luce tan mal como cuando pierde ni juega tan bien como cuando gana. Y ahí está el lío: las críticas llueven cuando pierden. Esta última serie no clasificaron para la semifinal y ya quieren matar al manager del equipo. Por cierto, el primer juego pasará a la historia pues perdieron 24 por cero, queeeeé pena, como dijera Churrisco. En los restantes dos juegos perdieron por una, con una angustia y una tensión que no terminaron hasta el último out, algo así como haber estado toda la mañana en una parada de guagua y la tarde en la montaña rusa del Parque Lenin..., bueno, no tanto.

Pero hay que seguir con ellos, en las buenas y en las malas, porque la cerveza fría se la toma cualquiera, la caliente es más difícil. Así que esos momentos malos no pueden borrar los buenos recuerdos, que duran siempre. ¿Se acuerdan del jonrón de Marquetti frente a Rogelio en la final frente a Pinar en 1986? Yo estaba allí, caballero', en el Latino, "el gran ruedo de la pelota cubana". Estuvimos mi papá y yo a punto de irnos, hasta nos habíamos levantado del banco de tercera donde estábamos y habíamos caminado hacia el hueco del left field, ya resistidos a verlos perder en extrainning, cuando el cuarto bate de los Industriales la botó con gente en base y dejaron al campo a Pinar, ganando el título nacional. Casualmente estuve allí también, pero casi 20 años después, cuando Enriquito, perdiendo por una en el noveno ining del cuarto juego frente a Villa Clara, metió un doble con dos en bases y ganaron el campeonato. Por supuesto que fui uno de los miles que se tiraron pa'l terreno, para contemplar los fuegos artificiales que celebraban la victoria, acostado bocarriba sobre la yerba del center field. La pelota hay que vivirla.

© flickr/adu3775

Y es que el Latino y su equipo tienen su historia. Hay que estar en el estadio para sentirlo, el único lugar de Cuba donde un equipo home-club juega contra 30 mil aficionados (caben 60mil). Pedro Luis Lazo prefiere jugar en el Latino, y cuando le gritan en contra la tira más duro. Víctor Mesa, que vive en La Habana desde el '91 y unos años más tarde dejó de ser pelotero activo, siempre quiso jugar con los Industriales, y no pudo. Lourdes Gourriel sí pudo en su último año. Da igual que sea jugar contra ellos que con ellos. ¿O me van a negar que la victoria santiaguera este 2008, muy merecida pues fueron los mejores en todos los aspectos durante todo el campeonato, seguuuuro la hubieran disfrutado más de haber sido frente a los Industriales?



Video que hice el 6 de abril del 2007 en un juego Industriales vs. Santiago de Cuba

Queda entonces esperar por la nueva Serie Nacional y comenzar de nuevo, para vivir la pasión y oír, una vez más por la COCO (91.7 FM), aquella frase que dice: Azul es el color del cielo, azul es el color del mar, azul es el color que prefieren muchos y no solo en la capital.
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