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En estos días puede leerse bastante en los blogs cubanos, en los periódicos online y en las agencias de noticias del mundo entero (de una buena parte de él), sobre la ausencia de la bloguera Yoani Sánchez a la ceremonia de entrega de los Premios Ortega y Gasset de Periodismo. Ésta afirmación suya me trae muchos recuerdos, pues soy parte de esa generación de la que habla:
"Mi generación es la de esos jóvenes que tienen entre 25 y 40 años y que cuando éramos pequeños oíamos hablar de un futuro luminoso que nunca llegó. Yo preferiría una realidad concreta, aunque no tuviera tanta luz y no un futuro luminoso que siempre se nos escapa de las manos".
Y es que me hizo recordar un concurso de dibujo para niños en el que participé por allá por el año 74 ó 75, cuando no llegaba a los 6 años de edad. El tema era Cómo los niños imaginan a Cuba en el año 2000. Yo dibujé hasta platillos voladores, edificios modernísimos, colores por doquier. Lo recuerdo perfectamente porque me esmeré mucho pero no gané ningún premio, tan lindo que me había quedado mi dibujo.
Qué triste realidad que aun pasados algunos años después del 2000, muchos cubanos tengan sus despensas y escaparates semivacíos y que, los que pueden hacerlo, se vayan de allá como sea.