lunes, 9 de marzo de 2009

El Coliseo de Roma no tiene igual

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De nuevo en Berlín y de nuevo por la blogosfera los invito a pasear por Roma, a la que tuve el inmenso placer de visitar durante 4 días. Todavía estoy levitando... Roma es bellísima, es historia pura, y ha sido un gustazo poderla conocer personalmente, o a parte de ella, pues se nos han quedado lugares para visitar en una segunda oportunidad.

Tengo muchísimo que contarles y numerosas fotos que enseñarles. Aprovecho la pausa del almuerzo y empiezo por el Coliseo de Roma (el enlace los lleva al artículo en Wikipedia), una de las maravillas del mundo moderno e ícono de la cultura occidental. Y es en verdad una maravilla el Coliseo. En la siguiente foto les muestro cómo se ve al salir de la estación del metro con igual nombre. Yo, erizada de pies a cabeza... me pellizco y no lo puedo creer...


Cruzamos la calle y caminamos por este camino de piedras para dirigirnos a la entrada principal. No fue fácil guiar el coche del niño. Enseguida pensé en los carruajes casi 2 mil años atrás...


Antes de entrar, otra foto a esta belleza arquitectónica...


Ya estamos en el Coliseo, rodeados de columnas que de solo mirarlas nos transmiten el paso de los años que ni se siente han pasado casi.


Primero hay que comprar las entradas. Cuestan 9 Euros por persona. Caras, pero vale la pena conocer la atracción turística más importante de Roma, una de las más significativas del mundo. Los niños pagan un poco menos.


Esto es lo primero que se ve al salir de la venta de los tickets... Bello.


...y con los tickets alquilamos una guía hablada, en Español, para lo cual nos dieron esta especie de "teléfono". Yo hubiera preferido audífonos que no tuviera que estar aguantando con una de las manos, para poder tener las dos libres para el coche o la niña.


El "punto uno" del recorrido guiado es esta plataforma-balcón desde la que hago las siguientes fotos. Se puede ver de cerca parte de la arena. Es sólo un semicírculo lo que han dejado, descubierto el resto para mostrar los pasadizos y construcciones que había debajo de la arena.


Lindísima la vista desde aquí e impresionante cómo el Coliseo ha logrado sobrevivir tanto tiempo.


Es grande, sí. En todo momento una trata de imaginarse cómo era realmente en su época de esplendor... y yo pensando además en mi gente en Cuba y lo que les hubiera gustado admirar como a mí a este coloso histórico...


Aquí era donde se sentaban los Senadores y las personas de más rango en la vida pública y política de entonces:


Y los siguientes son algunos zooms que hice de los pasillos y gradas a ambos lados de donde estaba parada:


Esta cruz se supone que significara "el lugar donde se sufre", según la guía hablada, pues durante muchos años se consideró al Coliseo como la escena de numerosos martirios de los primeros cristianos.


El área de la arena es un óvalo y la arena como tal estaba sobre una ancha plataforma de madera que servía de techo a los numerosos túneles y mazmorras donde se alojaban los gladiadores, los condenados y los animales.


Los miles de visitantes que tiene el Colieso cada año tienen acceso a una vuelta de 360 grados en el piso superior. En el inferior es posible caminar por sólo la mitad derecha, vista desde la entrada a la magnífica edificación. Y en esos pasillos circulares lo mismo reposan pedazos de columnas que dinteles que trozos de paredes y decorados...


En el Coliseo estuvimos unas 2 horas. Ya nos alejábamos de este gigante anfiteatro con capacidad para más de 55 mil espectadores y aún me parecía estar soñando. ¡Y yo en el Coliseo! Seguía pensando en mi gente en Cuba...


El Coliseo de Roma no tiene igual. El Coliseo es único. Pero no se me vayan muy lejos, que éste es solo el comienzo. En el próximo post les contaré de los maravillosos anfitriones, bloggers ellos, que tuvimos en Roma.
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