jueves, 12 de marzo de 2009

Roma antigua: El Arco de Constantino y el Templo de Adriano

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Hoy les traigo algunas fotos de dos bellezas de la Roma antigua que tuve la oportunidad de admirar a pocos metros de distancia. Una de ellas está ubicada a un lado del Coliseo Romano, del que ya les conté mis experiencias en días pasados, y la otra se sitúa cerca de la Fuente de Trevi, sobre la que también escribí en un post anterior a éste. Todavía me pellizco, todavía me pellizco y no lo puedo creer...

El Arco de Constantino

El Arco de Constantino (el enlace los lleva al artículo en Wikipedia, muy detallado y completo) se alza imponente entre el Coliseo de Roma y el Forum Romano, del que ya les contaré (inolvidable, eso déjenme adelantarlo...).


Es un arco de triunfo y tiene tres puertas o arcos, el mayor de ellos de más de 11 metros de altura. Fue erigido en conmemoración a la victoria del Emperador César Flavio Constantino I, el Grande, en la batalla del Puente Milvio, en el año 312.


En la actualidad no puede pasarse por debajo, pues está rodeado de una cerca, pero en la Roma antigua era parte de la Via Triumphalis que tomaban los emperadores cuando entraban vencedores en la ciudad.



El Templo de Adriano

El Templo de Adriano (otra vez un enlace a Wikipedia pero, en comparación, algo escueto el texto) fue construído más de 150 años antes, en el 145. Lo erigió el emperador Antonino Pío en honor a su antecesor, el emperador Adriano.


Encontramos al Templo de Adriano al alejarnos caminando de la Fuente de Trevi, guiándonos por un mapa que, debo reconocerlo, destacaba magníficamente las atracciones turísticas de obligada visita con pequeños dibujos de las mismas. Y así, cuando menos lo esperábamos, ¡pum!, once columnas antiquísimas sosteniendo un dintel precioso, se nos aparecieron en el medio de la ciudad.


Lo que queda del templo son solamente las columnas del frente, que originalmente fueron 13 cubiertas de mármol. Llegó a ser una aduana del Vaticano y actualmente es utilizado el edificio como sede de la Bolsa de Valores. Nosotros veíamos gente sin cara de turistas entrando y saliendo. Seguimos de largo en busca del Panteón de Roma...


Si va a Roma, vaya con zapatos cómodos, ¡hay tanto que ver! Yo llevé los míos puestos y a mi gente de Cuba en el corazón.
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