sábado, 28 de junio de 2008

Siéntate a mi lado y cuéntame algo sobre los bancos...

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Foto de RK, colega mía

¡Cuántas veces no me senté en bancos como el de la foto, comunes en muchos parques y avenidas de la Habana! Algunos han perdido las tablas pero siempre fueron muy robustos y los de este tipo han soportado el paso del tiempo... y de la gente, bastante bien.

Cuando era una niña vivía en el barrio del Vedado, arriba, por el Hospital Infantil, en la calle 27. La escuela primaria era, sin embargo, la de 17 y G, una escuela enorme que estando todavía yo en Cuba vi deteriorarse y deteriorarse hasta perder cada vez más el encanto que tuvo para mí cuando aprendí a leer y a escribir en sus aulas y a corretear por sus pasillos a la hora de las meriendas, hasta que cumplí los nueve años y mi familia se mudó para Santos Suárez.

Pues en el camino de la casa a la escuela había que hacer un alto para sentarme en uno de los bancos del paseo central de la calle G. El caso es que la leche del desayuno siempre me dió mareos y náuseas (he descubierto después de más de tres décadas que es una alergia a ciertos productos lácteos) y me ponía muy mal. Durante unos breves minutos de descanso me recuperaba bien y podía seguir después, despacito, hasta el patio donde se celebraba el matutino. Los bancos me salvaban de ir para el piso de cabeza... De grande, en alguno de ellos robé un beso...
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6 comentarios:

A Cuban In London dijo...

Ay, agu, mi hija padece de lo mismo. Intolerancia a productos lacteos. Ella también padece de eczema y las dos condiciones estan ligadas.

Los bancos de G me recuerdan las caminatas del Mella a la casa y los tiempos del Festival Latinoamericano. Estos asientos eran escalas obligatorias de la farandula habanera alla por los 80 y 90. La Casa del Té se duplicaba en aquellos bancos de madera en la misma curva donde doblaba la 10 antes de dar la vuelta e ir para la parada de G entre 23 y 25 para iniciar viaje. Muy buenos recuerdos me traen estos amigos de madera.

Saludos desde Londres

Aguaya Berlín dijo...

...de madera y de hierro... ;-)

Pues a mí me dan un mareo raro y nada más, por suerte. Con la leche condensada (que aquí la venden en algunos mercados, sí, esas mismas de latas de las que yo me empinaba a escondidas!) no me pasa pero si echo mucha, pues sí, con lo que me gusta...

Saludos, Cuban!!

Betty dijo...

La Casa del Té! descarga después de salir del (cine) Riviera;-)) otra del Cuban

Sí Agua, estos bancos son todos de una época, idem a los del Parque de la Fraternidad, cómo aguantan agua y sol

Yo Ana dijo...

Me encantan esos bancos. Como para sentarnos todos algún día en ellos a hablar libremente, de lo que nos de la gana, sin censura. En fin, que soñar no cuesta nada. Ahora mismo en mi parque favorito, de de Maceo frente al mar, delante del Aimejeiras, no se puede ni entrar, está restaurado y cercado!!! (al menos así estaba en el 2006)

Saludos desde Asturias, que se va convirtiendo a la fuerza en Patria Querida, como dice una canción de acá.

Anónimo dijo...

Pues mi banco particular, está en el Parque Aguirre, lo deje hece muchos años, pero se que me está esperando...
Saludos
Mayda

Aguaya Berlín dijo...

Woooow, cuántos bancos!! Ese de la foto está en el parquecito a los pies de la escalinata de la Universidad de la Habana, en la esquina del Hotel Vedado (no sé cómo se llama).

Los que son de ese tipo son cómodos, hay otros en los que no se puede estar sentados ni 3 minutos...

Betty, Ana, MAyda, saludos desde Berlín, algo trasnochados.........

AB