viernes, 13 de junio de 2008

Trilogía: No hay nada como un día detrás de otro

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3 comentarios:

Eufrates del Valle dijo...

Muy buen la trilogia, querida Aguaya!

Joaquín Estrada-Montalván dijo...

porque no terminaron de fumar el puro?

saludos

Aguaya Berlín dijo...

:-) buena pregunta...
Me hiciste acordarme de mi tío-abuelo: siempre tenía un cabo de tabaco en la boca y yo, niña al fin, me decía qué clase de tabacos mágicos aquellos que no se "gastaban"...