sábado, 26 de julio de 2008

La Escuela Pública #118

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Tengo el inmenso placer de presentarles hoy a una columnista invitada especial, Glazam, abuela-bisabuela de 8 nietos y 4 biznietas, de 70 años ella, amiga a través de esta maravillosa blogosfera y cubana de nacimiento.

Han pasado muchos años pero aun tiene muy fresca su memoria, que se removió un poco cuando leyó mis posts sobre las escuelas Aguayo y Néstor Sardiñas de Santos Suárez, del 22 y del 24 de Febrero de este año. ¡Y es que Glazam estudió en ellas cuando niña!

Aquí los dejo con las primeras anécdotas. Una segunda parte también rica en recuerdos será publicada el próximo lunes 28. ¡Que las disfruten!


La Escuela Pública #118
Por: Glazam, columnista invitada

Por tu blog supe que esto fue la escuela Néstor Sardiñas y que en la actualidad es una posta médica. Esa casa fue la Escuela Púbica No. 118 y estaba frente por frente a Aguayo. Te estoy adjuntando dos fotos tomadas ahí delante de la doble puerta blanca de la izquierda que tiene los cristales rotos tapados con papel o algo así.

La Escuela Pública #118, hoy una posta médica, en Estrada Palma entre Cortina y Figueroa, Santos Suárez, Ciudad de la Habana

En la foto No.1 soy la segunda de izquierda a derecha, sentada delante, con el lazo blanco y el cerquillo de lado porque tengo un remolino y mi mamá insistía.

Año 1944: Foto de grupo en la originalmente nombrada Escuela Pública #118

En la foto No.2 soy la tercera de izquierda a derecha, sentada delante, ya con el cerquillo recogido y un lazo que parece de rayas o cuadros. En esta escuela hice mi primer y segundo grados. De 3ro a 6to. los hice en Aguayo.

Año 1945: Otra foto de grupo en la Escuela Pública #118

Recuerdo a mi maestra de 1er grado. Una señora gruesa, alta, como de 50 años, dulce y cariñosa. La de 2do. grado era la hija o familiar muy cercano de Martín Morúa Delgado, controversial patriota cubano. La recuerdo como una mulata alta, muy elegante, distinguida, de poco hablar pero cariñosa y buena maestra.

Nosotros vivíamos en la calle General Lee # 454 entre Vía Blanca y Línea del Oeste y desde allí íbamos a pie hasta la escuela una hermana mía y yo. Entonces se vivía sin los temores de hoy.

Recuerdo por ejemplo, una tarde, saliendo de la 118, camino de la casa, ver a la gente alegre en las calles, haciendo la señal de la "V" con los dedos y nosotras sin entender lo que pasaba. Hasta que llegamos a la casa y nos dijeron que era la señal de victoria porque se había terminado la guerra. Claro que seguimos sin entender, pero no seguimos preguntando.

Éramos 3 hermanas, la mayor entonces estaba en Aguayo y la hermana del medio y yo íbamos a la #118.

Mi madre fue maestra de escuela primaria durante 30 años. Terminó el Magisterio ya casada, con dos hijas, y consiguió una plaza en una escuela a la que nadie quería ir pues estaba en un barrio casi de indigentes, El Gavilán, en Arroyo Apolo: la escuela Juan Gualberto Gómez.

Allí impartió clases durante 30 años hasta que abandonó Cuba en los años 60.
Durante sus primeros años la mayor parte de los alumnos iban descalzos, con sacos de yute amarrados a la cintura. Tenía hijos de delincuentes, niñas que antes de asistir a clases tenían que limpiar casas, cuidar hermanos, etc.

Mamá se mudó, dejó Santos Suárez, donde nacimos, para acercarse a la escuela, pues se había divorciado de mi padre y se le hacía muy difícil todo. Fuimos a vivir a La Lira, en Arroyo Apolo y recuerdo cómo casi todos los días se sentaba a la mesa con nosotros algún alumno o alumna de ella. Recuerdo también cómo mi mamá tenía que comprar sus propios materiales didácticos que preparaba fuera de su horario de trabajo; la suscripción a una revista argentina, Billiken, que utilizaba para apoyar su labor educativa; cómo ponía al alumno más indisciplinado a que cuidara de la disciplina; al que sabía que robaba lo nombraba responsable de los pocos materiales que conseguía y muchas otras cosas como esas.

En el barrio nosotras no teníamos nombres, éramos "las hijas de la maestra", y mi mamá era respetada y querida por todos. Con el pasar de los años fue maestra de muchos de esos niños que iban con los sacos de yute amarrados a la cintura y recuerdo alguna vez oír a uno de esos papás decirle al hijo: "mira, tienes que respetar mucho a la maestra, ella fue mi maestra y en muchas ocasiones pude comer algo porque ella me lo daba".

[Continuará...]
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6 comentarios:

A Cuban In London dijo...

Pues que continue, agu! Esto es uno de lo smejores posts que he leido en mucho tiempo. Sus recuerdos son tan nitidos y las imagenes tan frescas como si fueran ayer. Como mencionas al principio de la columna, es la maravilla de la blogosfera cubana lo que ha hecho posible esta oportunidad. Muchas gracias.

Saludos desde Londres.

lola dijo...

Preciosos recuerdos, además muestra cómo la gente iba a la escuela a pesar de las dificultades, que parece que todo se lo deben a quien tú sabes.
Un saludo,

Aguaya Berlín dijo...

Qué maravilla, verdad Cuban???!!!!! Tantos recuerdos que los que somos más jóvenes agradecemos tanto!!!! Yo siempre le pedía a mi abuelo que me hiciera cuentos "de cuando antes"... Lola, así como los tuyos, que tanto me gustan...

Saludos para los dos y otras GRACIAS muy grandes para Glazam!!!

garrincha dijo...

gracias por el post, aguaya.

Eufrates del Valle dijo...

Gracias querida Aguaya, este post es una joya. Cuanto me alegro cuando se rescatan estas memorias de como era nuestro pais antes de que cayera en las garras de los monstruos Castro que nos toco como penitencia...

Aguaya Berlín dijo...

Garrincha, gracias a ti por la visita!!!

Eufrates!!, Eu!!, qué bueno saberte de regreso! Bueno, pues Glazam nos tiene otra sospresita preparada, de la cual acabo de publicar la primera parte...

Saludos para los dos!