
¡Como lo leen: más de 10 kilogramos (22 libras) en menos de dos semanas! Y lo más lindo del caso: sin hacer una gota de ejercicios. ¿Cómo? Pues cuando la gripe pase por su casa y lo agarre, ya me hará el cuento Ud. mismo...
En las revistas, en la tele, las amigas... siempre hablan de dietas del ajo, del té, del sol, de la luna y las estrellas, y hasta de la madre de los tomates para adelgazar. Que si agua en ayunas y tal o mas cual tipo de frutas; que si ir al fitness tantas veces por semana; que si correr por las mañanas tres vueltas a la manzana; que si té con no sé qué y después una comida al día; que si verduras de tal tipo aunque a Ud. no le gusten... en fin, todos conocemos lo difícil que es para algunos bajar un par de gramos y lo fácil que se aumenta de peso aún no queriéndolo una.
En mi caso no es tan crítico: siempre me dijeron "La flaca". Cuando vivía en Cuba, eso sí. Porque desde que llegué a Alemania he aumentado mis libritas y ya de flaca no me queda ni la "f", y menos después de las dos barrigas tan grandotas que hice con mis dos niños. Pero debo admitir que siempre me costó muchísimo trabajo aumentar de peso y que pude (y puedo) comer prácticamente cualquier tipo de alimento, que no lo siente "mi figura". Para abajo siempre era más fácil: lo poco que aumentaba se me iba ¡zas! con la primera fiebrecita.
Y así me pasó las dos últimas semanas: la gripe nos cayó a todos en la casa y estuvimos con malestar en todo el cuerpo, con fiebre y dolores de cabeza, tosiendo hasta más no poder, y sin apetito ni ganas de levantarnos siquiera a preparar algo. Las medicinas y los remedios de amigos y conocidos llegaron a ocupar media meseta de la cocina y todavía es y no estamos bien del todo.
Ayer me peso, por pura curiosidad, pues los pantalones me bailan en el cuerpo, y... ¡he perdido 10 kilogramos de peso! ¡Increíble! ¡La gripe ha sido la mejor de las dietas! Casi peso lo mismo que pesaba al llegar de Cuba... me he vuelto a poner los pantalones de muchachita que ya tenía como piezas museables...
Ahora, ¿vale la pena hacer una dieta así? Yo no la hice a propósito pero no me extrañaría que alguien escoja sentirse mal durante casi dos semanas, a base de medicinas y sin levantarse de la cama, por tal de bajar un par de kilogramos... ¿o no? Hacía como quince años que no me sentía así, lo que se dice "tumbada" de verdad, y no quisiera enfermarme de nuevo. ¿Ustedes qué harían?