
¿Mis hobbies favoritos? Me gusta leer, siempre me ha gustado leer. A veces escribo algunas cosillas aunque de ningún modo me crea escritora; menos compararme con los que de verdad lo son, de cuna o de escuela. Y el blogging se asienta en el centro de mis aficiones, desde hace más de un año, acaparando cada vez más mi atención.
De la red profesional LinkedIn ya conocía sus bondades e ideas pero fue por los blogs que llegué a las redes sociales. De hecho mi perfil en ellas es un complemento para mis blogs. Y me he quedado con Facebook, la gigante. Abrir una cuenta en Facebook no lleva más de tres clicks. Adicto se vuelve uno con facilidad. Porque engancha. O se odia, como ya he leído también en la red.
Hay quien se toma el hacer amigos virtuales de manera estricta: si conocen a la persona con anterioridad entonces será su amigo, y hasta pueden llegar a responder, ante la solicitud de un desconocido, algo como "No me parece que te conozca..." o "Perdona, pero ¿de dónde nos conocemos?". El objetivo original de Facebook fue interconectar a estudiantes de la Universidad de Harvard, cuando surgió en el año 2004. Pero los usuarios han crecido en número (más de 150 millones, el 70% de ellos fuera de USA) y en preferencias, por eso también pueden hacerse otros nuevos amigos con quienes intercambiar fotos o mensajes, así como participar de numerosas aplicaciones.
Por poner un ejemplo de las estadísticas que hablan del grande del social networking, Facebook da albergue en sus servidores a más de 700 millones de fotos "nuevas" cada mes, y más de 15 millones de contenido diferente es actualizado también por mes, los enlaces a posts de blogs entre ellos. No por gusto ha acaparado la atención de la blogosfera y de los bloggers en particular, yo incluida. Y así hago: edito un post, lo publico, notifico (con un llamado a Total ping!) a los servicios y directorios donde tengo inscritos mis blogs que hice una actualización, y con la misma comparto un enlace en mi perfil de Facebook y en el de Twitter. Fotos que publico en mis posts también las subo a Facebook y ya: el resto viene solo.
Yo he conocido gente maravillosa en la blogosfera y en Facebook y he hecho nuevos amigos virtuales que están al alcance de un click para intercambiar como nunca antes imaginé. Hasta ahora les he visto más ventajas que desventajas a las redes sociales. Siempre dependerá de mí qué hago yo con la red social y qué hace ella conmigo. Es así que comenté una foto que publicó el escritor zaragozano Ricardo Bosque (que ni sabía que era quien era sino que me enteré más tarde) y que, por las notas que intercambiamos, llegué al sitio oficial del escritor cubano Amir Valle (al que tampoco conocía... sí, cosas de vivir en la Isla y conocer más de ella cuando se vive afuera) y a su columna mensual ¿Y QUE PASA CON LA CULTURA? Del estallido de la Guerrita de los emails a la domesticación intelectual, que les recomiendo no dejen de leer.
Cada usuario es responsable de lo que hace con su perfil en una red social y de las amistades que acepta o solicita en ella. No es menos cierto que, con la edad, nos hacemos cada vez más selectivos a la hora de hacer amistades en la vida real. Pero en la virtual es diferente, en la virtual a veces ni sabemos quién verdaderamente está del otro lado y de pronto nos descubrimos mandando besos, corazones rojos y hasta celebrando fotos y escritos. ¿Necesitamos más? Para algunos la respuesta es sí. Para otros, no. Así que cada cual sáquele provecho a las redes sociales según sus intereses y conveniencia. Y a los amigos virtuales, a esos déles un abrazo virtual, sin mirar mucho la foto :-)
